El presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, consiguió este domingo 25 de octubre la reelección y se encamina a iniciar su cuarto mandato. Se impuso en el balotaje frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El instituto Datafolha proyectó la victoria del dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE) había contabilizado el 86,41% de las urnas.
En ese momento, Lula obtenía el 51,45% de los votos válidos, mientras que el candidato del Partido Liberal registraba el 48,55%. El resultado revirtió lo ocurrido en la primera vuelta y aseguró la continuidad de la administración de Lula a partir del próximo período presidencial. La primera ronda se había realizado el pasado 4 de octubre.
En esa instancia, Flávio Bolsonaro había terminado en primer lugar, con el 47,03% de los votos válidos, equivalentes a aproximadamente 56,1 millones de sufragios. Lula había obtenido el 45,16%, con unos 53,8 millones de votos. La diferencia entre ambos había sido de alrededor de 2,2 millones de votos, por lo que la definición pasó al balotaje.
Durante las semanas siguientes, los dos sectores enfocaron sus estrategias en captar a los electores que habían acompañado a otros candidatos en la primera vuelta. Finalmente, Lula revirtió aquella diferencia y se quedó con la elección definitiva. La segunda vuelta también estuvo marcada por una decisión excepcional del Supremo Tribunal Federal (STF), que extendió hasta las 19 el período de votación, originalmente previsto hasta las 17.
La medida se tomó después de que las dos campañas reclamaran por dificultades que afectaban el traslado de los ciudadanos hacia los centros electorales. La resolución fue adoptada por el juez Cristiano Zanin, principalmente a partir de denuncias sobre problemas en el transporte público en el estado de Bahía. También se registraron inconvenientes meteorológicos en otras regiones de Brasil.
La extensión del horario modificó el desarrollo habitual del escrutinio. El Tribunal Superior Electoral había comenzado a comunicar resultados cuando se había contabilizado apenas el 0,25% de las secciones electorales. En ese momento, Lula aparecía con el 57,66%, frente al 42,34% de Bolsonaro.
Sin embargo, la publicación de los datos quedó suspendida hasta que concluyó el horario ampliado de votación. Cuando se retomó oficialmente el conteo, Flávio Bolsonaro llegó a colocarse por encima del presidente y mantuvo una ventaja durante parte de la noche. La evolución del recuento reflejó las diferencias regionales del electorado brasileño y mantuvo abierta la disputa presidencial.
Con el ingreso progresivo de votos de distintas zonas del país, especialmente de los estados del nordeste brasileño, Lula volvió a tomar el liderazgo. En esa región, el PT mantiene una importante base electoral, que incidió en el cambio de la tendencia inicial. El mandatario recuperó el primer lugar y luego comenzó a ampliar la diferencia, hasta que Datafolha proyectó su victoria.
La elección volvió a enfrentar políticamente al Partido de los Trabajadores con el espacio identificado con la familia Bolsonaro. En las elecciones de 2022, Lula había derrotado al entonces presidente Jair Bolsonaro, un resultado que le permitió regresar al Palacio del Planalto después de doce años. Cuatro años más tarde, su rival fue Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro y principal representante electoral del espacio político de su padre.
Jair Bolsonaro quedó impedido de competir nuevamente por la Presidencia luego de las decisiones judiciales vinculadas con su intento de mantenerse en el poder tras la derrota electoral de 2022. Flávio Bolsonaro, de 45 años, llegó al balotaje como representante del Partido Liberal (PL). Durante la campaña, Lula centró su propuesta en la continuidad de los programas sociales, la inversión pública, la recuperación del poder adquisitivo y la defensa de las instituciones democráticas.
Flávio Bolsonaro planteó una orientación económica basada en la reducción del gasto estatal y políticas más severas en materia de seguridad pública. Las elecciones se desarrollaron en un contexto atravesado por dificultades económicas, controversias judiciales y tensiones institucionales acumuladas durante los últimos años. La confrontación entre el PT y el bolsonarismo volvió a ser uno de los principales ejes de la política brasileña.
Con el triunfo de este domingo, Lula se encamina a iniciar el 1 de enero de 2027 un nuevo mandato como presidente de Brasil. Será su cuarto período al frente del país, después de haber gobernado entre 2003 y 2010 y de regresar a la Presidencia en 2023. El mandatario continuará acompañado por el vicepresidente Geraldo Alckmin.
El próximo gobierno deberá afrontar cuestiones vinculadas con el equilibrio de las cuentas públicas, el crecimiento económico, la seguridad y la relación con un Congreso cuya composición es mayoritariamente conservadora. Brasil abrirá así una nueva etapa política marcada por la continuidad de Lula en la Presidencia y la permanencia del bolsonarismo como una de las principales fuerzas opositoras del país.















