La Universidad Nacional de San Juan presentó ante el Ministerio de Defensa de la Nación una propuesta para avanzar con el proyecto del radiotelescopio ubicado en Barreal, Calingasta. El planteo contempla un esquema de control estatal permanente sobre sus operaciones y busca despejar cuestionamientos sobre el posible uso dual de la antena, para garantizar que su utilización sea exclusivamente científica. La iniciativa fue elevada formalmente el 19 de octubre y propone reemplazar el acuerdo bilateral con China por un consorcio internacional denominado FARO, sigla de Félix Aguilar Radio Observatorio.
El proyecto es impulsado por Marcelo Segura, director del Observatorio Astronómico Félix Aguilar y de la Estación Cesco, y por Jorge Castro, decano de la Facultad de Ciencias Exactas. La propuesta incluye sumar instituciones de España, Sudáfrica e Italia, modificar la distribución del tiempo de uso de la antena y establecer controles de seguridad permanentes en el predio. Segura explicó que el radiotelescopio tiene capacidades similares a las de otras instalaciones de este tipo en distintas partes del mundo.
Sin embargo, remarcó que su diseño y finalidad original están vinculados con la investigación espacial y geodésica. “Este radiotelescopio, por su origen, siempre ha tenido comentarios que no han sido acertados, porque nosotros siempre hemos sido muy abiertos con la información, con la documentación, con la visita al sitio, cosa que por ahí no sucede en otras instalaciones”, afirmó. El responsable del OAFA también se refirió al concepto de “uso dual”, uno de los aspectos que generó cuestionamientos sobre el proyecto. “Como cualquier radiotelescopio del mundo, ya sea este, puede ser un radiotelescopio de Estados Unidos o de Alemania, cualquiera tiene las mismas capacidades. O sea, un radiotelescopio bien podría estar observando las señales de un satélite, eso es lo que se llama uso dual, pero este no fue diseñado con ese fin”, explicó Segura.
La cooperación internacional vinculada al proyecto comenzó en 2010. Según sostuvo Segura, desde entonces no cambió el propósito científico de la instalación. “El objetivo científico nunca ha cambiado. Lo que pasa que bueno, con todas estas dudas y cuestionamientos nos vimos obligados a aclarar todas estas partes y detallarlo bien de cuáles son las acciones preventivas”, señaló.
A raíz de los cuestionamientos, la documentación del convenio fue ampliada. El texto pasó de siete a 30 páginas para incluir mayores precisiones sobre los mecanismos de funcionamiento y supervisión. Uno de los principales cambios de la propuesta es la creación de un sistema de supervisión técnica permanente.
El Instituto Argentino de Radioastronomía tendría a su cargo auditar que las señales captadas por el radiotelescopio provengan del espacio profundo, mientras que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales controlaría los movimientos del plato reflector. El esquema funcionaría bajo la coordinación del Ministerio de Defensa de la Nación. “Esto es un instrumento netamente científico que podría realizar otras cosas, pero no las va a realizar porque nosotros tenemos todos estos mecanismos de control”, sostuvo Segura. El investigador también señaló que el nuevo esquema permitiría fortalecer la presencia estatal en el proyecto. “Con esto en realidad lo que hacemos es darle más soberanía al Estado, para que tenga una presencia permanente aquí en el sitio y se pueda controlar en tiempo real cualquier desvío”, agregó.
La propuesta reformula el proyecto original tras el vencimiento del convenio correspondiente al período 2015-2025. La iniciativa pasaría a llamarse FARO y modificaría la distribución del tiempo de utilización de la antena. China reduciría su participación del 60% al 50%, y se abriría la posibilidad de incorporar instituciones de otros países.
Entre los interesados aparecen España, Sudáfrica e Italia. Segura destacó especialmente la posibilidad de sumar instituciones sudafricanas. “Lo bueno de Sudáfrica es que son pioneros en todo lo que es la parte de radioastronomía, tienen mucho desarrollo y están a nuestra misma latitud”, explicó. La documentación fue entregada personalmente en el Ministerio de Defensa el 19 de octubre y formalizada mediante un expediente. “Ahora hay un expediente.
Lo llevé yo en mano… Ahora tienen que decir sí o no, pero si dicen no, tienen que decir por qué no, porque hay un expediente”, sostuvo Segura. La UNSJ espera ahora una respuesta oficial del Gobierno nacional para determinar si el nuevo esquema de control y cooperación internacional permitirá avanzar con el montaje del radiotelescopio en Barreal. La propuesta asigna al Ministerio de Defensa un rol central en el futuro funcionamiento del proyecto, con capacidad de supervisión permanente y controles en tiempo real sobre una instalación que, según sostiene la universidad, tendrá un uso exclusivamente científico.















