El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó este lunes la transparencia del balotaje presidencial de Brasil, en el que Luiz Inácio Lula da Silva se impuso sobre Flávio Bolsonaro. Dijo que la elección le dejó una “impresión muy mala” y calificó el proceso de “amañado”, aunque no presentó pruebas que respaldaran sus acusaciones. Lula obtuvo el 51,75% de los votos, frente al 48,25% de Flávio Bolsonaro, en una elección definida por un margen ajustado.
Con el resultado, Lula consiguió una nueva victoria electoral y quedó habilitado para encabezar otro mandato al frente de Brasil. Trump centró buena parte de sus críticas en la decisión de extender el horario de votación, una medida que también había cuestionado el candidato derrotado. “La prórroga concedida fue muy extraña”, sostuvo el presidente estadounidense. La extensión se dispuso por problemas vinculados con el transporte público que afectaron a electores en distintas ciudades brasileñas.
La medida generó cuestionamientos durante la jornada y se convirtió en uno de los argumentos utilizados por sectores cercanos a Flávio Bolsonaro para objetar el desarrollo de los comicios. Después de conocerse el triunfo de Lula, Flávio Bolsonaro también puso en discusión el proceso electoral. Inicialmente planteó la posibilidad de impugnar la elección y cuestionó el cambio en el horario previsto para el cierre de las mesas.
Al referirse al resultado, Trump afirmó: “No tomé partido, pero, francamente, pareció otra elección amañada… pareció algo muy corrupto, algo terrible”. El mandatario no acompañó esas declaraciones con elementos que demostraran irregularidades capaces de modificar el resultado electoral. A pesar de cuestionar la votación, Trump buscó diferenciar sus críticas al proceso de su relación personal con Lula. “Me gusta Lula.
Me llevo muy bien con él”, afirmó. También sostuvo que no había respaldado formalmente a ninguno de los candidatos durante la campaña. La victoria volvió a colocar al dirigente del Partido de los Trabajadores en el centro de la escena política regional y generó diferentes reacciones internacionales.
Trump fue uno de los mandatarios que se pronunció sobre el desenlace, aunque cuestionó la legitimidad del proceso electoral. Las declaraciones también tuvieron repercusiones dentro de Estados Unidos. Legisladores demócratas reclamaron que Trump respetara el resultado de la elección brasileña y la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas.
En Brasil, la ajustada diferencia y la extensión del horario de votación continuaron entre los principales puntos de controversia tras el cierre del balotaje. La victoria de Lula quedó establecida con el 51,75% de los votos, frente al 48,25% conseguido por Flávio Bolsonaro, mientras que las declaraciones de Trump sumaron un nuevo capítulo a la disputa política posterior a las elecciones.















