Buenos Aires, 30 de octubre (NA) — El periódico opositor Nóvaya Gazeta anunció este viernes que dejará de existir ante las extremas presiones de las autoridades de Rusia, según informaron medios internacionales. La publicación es conocida por sus investigaciones sobre corrupción y su exeditor jefe Dmitri Murátov recibió el Premio Nobel de la Paz en 2021. “Nóvaya Gazeta deja de existir. (…) Las autoridades rusas, los servicios especiales rusos, han obligado a la redacción a poner fin a su trabajo”, afirmó el redactor jefe, Serguéi Sokolov, en una declaración en YouTube, según observó la Agencia Noticias Argentinas. El periodista escribió: “Nos han matado.
El 9 de noviembre apagaremos la luz en nuestra casa, donde vivimos 30 años, apagaremos los servidores y nos marcharemos. El periódico ya no existe. Las autoridades y los servicios secretos rusos obligaron a la redacción a detener su trabajo”.
Nóvaya Gazeta había sido privada en 2022 de su licencia para publicar materiales en formato impreso o en línea, aunque sus redactores continuaron trabajando en el extranjero en un diario digital de características similares, según la información de los sitios DW y RFI. Ahora, lamentan haber sido “echados a la calle, sin medios de subsistencia, bajo la amenaza constante de represiones”. “Vivimos años de felicidad, colmados de creatividad y esperanzas, lectores, amigos, textos, películas. Pero, por momentos, estos años también fueron terriblemente amargos.
Amargos porque fue justamente durante el actual régimen, y no en los años noventa de la mafia, cuando fueron asesinados por motivos políticos, por cumplir con su deber profesional y cívico varios colegas nuestros”, señaló el periódico. La redacción denunció que, además de expulsarla de su sede, “las autoridades rusas inhabilitaron el sistema de donaciones” que le permitía recibir contribuciones de sus lectores. “Nos privaron de fondos. Completamente.
Se trata de una acción coordinada (…) por agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) que se han infiltrado en todas las organizaciones”, continuaron. El periódico acusó al Gobierno ruso de reintroducir la censura, bloquear el medio por todas las vías, confiscar su imprenta y obstaculizar cualquier posibilidad de publicación. “Nuestro redactor jefe, el premio Nobel de la Paz Dmitri Muratov, fue atacado, quedando casi ciego. No se presentaron cargos penales, a pesar de que conocían a los autores.
Entonces, nuestros periodistas comenzaron a ser etiquetados como ‘agentes extranjeros’”, añadió Sokolov. El redactor jefe continuó con acusaciones contra el FSB, el Ministerio de Justicia, la Fiscalía “y otros que privatizaron el Estado y usurparon el poder, convirtiéndose en una dictadura militar”. “Dicen que defienden el orden constitucional. Pero no, es un orden inconstitucional.
Porque la Constitución ha sido violada, golpeada y amordazada”, indicaron, y concluyeron que “el asesinato de Nóvaya Gazeta es una prueba más de ello”. En un video publicado en YouTube, Sokolov anunció la muerte del periódico y expresó: “Perdónenme, estoy muy emocionado. Lo que voy a contarles es, para mí, una historia profundamente personal y dramática”.
Nóvaya Gazeta Europa fue declarada “organización indeseable” y prohibida en Rusia. En abril, la redacción fue registrada y un periodista fue detenido. En septiembre, el periódico fue incluido en la lista de “agentes extranjeros”.
El 15 de octubre, Sokolov fue detenido y la policía registró su domicilio, en el marco de una causa penal contra uno de sus colegas, Oleg Rolduguin, detenido en abril y bajo arresto domiciliario a la espera de juicio. Nóvaya Gazeta fue fundada en 1993 con el apoyo del último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov. Abordó temas delicados del país, como los crímenes del Ejército ruso, la corrupción de las élites, el grupo Wagner y la represión de los homosexuales en Chechenia, señaló el mencionado sitio francés.
Desde su creación, seis periodistas o colaboradores del periódico fueron asesinados. Entre ellos estuvo Anna Politkóvskaya, quien documentaba los crímenes de guerra en Chechenia y cuyo asesinato a tiros en Moscú el periódico acaba de conmemorar, veinte años después. Serguéi Sokolov anunció que Nóvaya Gazeta publicará un “último número” antes de su desaparición.















