Miles de personas se movilizaron este sábado 31 de octubre en distintas ciudades de Francia y Alemania. La jornada terminó con enfrentamientos entre grupos de manifestantes y las fuerzas de seguridad en París, Toulouse, Marsella, Hamburgo y Colonia, además de incendios, lanzamiento de objetos y operativos de dispersión. Los reclamos incluyeron aumentos salariales, una reducción de los precios y mejoras frente al costo de vida.
En Francia, las demandas también estuvieron vinculadas con el deterioro de los servicios públicos, en una serie de movilizaciones que se desarrolla desde hace semanas en distintas ciudades del país. París concentró algunos de los episodios de mayor tensión. Decenas de manifestantes encapuchados y vestidos de negro utilizaron martillos para arrancar adoquines y los arrojaron contra la Policía; también se registró el lanzamiento de al menos un artefacto incendiario.
Los agentes respondieron con gases lacrimógenos y realizaron cargas para dispersar a quienes participaban de los disturbios. En distintos sectores de la ciudad se observaron vehículos incendiados y una fuerte presencia policial. Durante las movilizaciones también se vieron banderas francesas y de organizaciones sindicales.
Entre los principales reclamos estuvieron los aumentos salariales y las medidas para reducir los precios. En Toulouse, miles de personas participaron de una manifestación que no había sido autorizada. La Policía utilizó cañones de agua para intentar dispersar a los manifestantes.
También hubo enfrentamientos en Marsella, donde varios cientos de personas se concentraron en el distrito de Réformés, en el centro de la ciudad. Las fuerzas antidisturbios intervinieron luego de que se produjeran concentraciones en sectores donde no estaban permitidas las manifestaciones no autorizadas. Ante la posibilidad de nuevos episodios de violencia, las autoridades francesas dispusieron un operativo de seguridad de gran magnitud.
El despliegue contempló alrededor de 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio francés, además de unidades móviles, vehículos blindados, drones y helicópteros. La medida respondió a la preocupación oficial por la posibilidad de que se repitieran los incidentes registrados en movilizaciones anteriores. En algunos sectores de París también se establecieron restricciones nocturnas y medidas especiales de seguridad.
En Alemania, uno de los principales focos de tensión estuvo en Hamburgo. Manifestantes arrojaron fuegos artificiales y vallas de construcción contra los efectivos policiales. Cerca de la estación central de trenes, algunas personas arrancaron vallas de plástico y luego las incendiaron.
Las fuerzas antidisturbios intervinieron para dispersar a la multitud y utilizaron gas pimienta; las llamas fueron apagadas con un cañón de agua. También se registraron incidentes en Colonia, donde varios miles de personas se habían reunido para participar de una manifestación. La Policía decidió cancelar la marcha por el uso de pirotecnia y la presencia de participantes con el rostro cubierto.
Tras la orden de dispersión se produjeron enfrentamientos. Algunos manifestantes lanzaron fuegos artificiales contra los agentes y las fuerzas de seguridad respondieron con dos cañones de agua. Las protestas del sábado volvieron a mostrar un escenario de movilización social en distintas ciudades de Francia y Alemania.
En Francia, los reclamos se concentraron principalmente en el costo de vida, los salarios y los servicios públicos, mientras las autoridades desplegaron un amplio operativo para evitar nuevos disturbios. En Alemania, las concentraciones también terminaron con enfrentamientos en Hamburgo y Colonia. La jornada incluyó incendios, lanzamiento de objetos y pirotecnia, además de intervenciones policiales con gases lacrimógenos, gas pimienta y cañones de agua en distintos puntos de ambos países.















