Buenos Aires, 24 octubre (NA) — El sector de la construcción en la Argentina atraviesa un fuerte estancamiento que afecta a los comercios de proximidad. El freno, que comenzó tras el cambio de gestión económica, se convirtió para los corralones de barrio en una crisis marcada por la caída de las ventas de materiales y la reducción de sus equipos de trabajo. En diálogo con Noticias Argentinas, trabajadores del rubro señalaron que la paralización de la obra pública, las dificultades para acceder a créditos y la pérdida del poder adquisitivo influyeron en la situación. "El sector está golpeado, las ventas a mí me cayeron entre un 30 y un 40%.
La gente compra muy poco material, por ahí lleva lo justo y te pide precios", dijo Hugo Romero, responsable de un corralón del barrio porteño de Balvanera. "Hacemos un montón de presupuestos por día porque la gente antes de concretar la venta pide precio", agregó. También explicó que la crisis lo llevó a reducir su grupo de trabajo. "Antes éramos ocho compañeros y ahora somos seis. No es que no se labura, movimiento hay, pero a la hora de hacer la cuenta por ahí no rinde", aclaró.
Luego reflexionó: "Sentís que trabajás mucho, sentís que vendés, pero cuando hacés la cuenta se te va todo". Por su parte, Mauricio, quien vende materiales para la construcción en el partido bonaerense de Moreno, afirmó: "Hoy por hoy para descargar usamos camiones viejos, nos cuesta invertir en nosotros mismos y no nos queremos endeudar por miedo a que la situación empeore todavía más. La caída en las ventas hizo que nos recortemos un montón y pensemos cada decisión; casi que no tenemos margen".
Los últimos datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), a través del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), reflejan la situación. En agosto de 2026, el índice cayó 4,4% interanual, una baja que profundiza una racha de meses de contracción del mercado interno y genera preocupación en la cadena productiva. El relevamiento oficial de octubre de 2026, basado en los datos de agosto, informó descensos interanuales del 18,4% en asfalto, del 17,0% en yeso, del 13,0% en cales, del 11,9% en pisos y revestimientos cerámicos y del 9,7% en ladrillos huecos.
También reportó una caída del 8,1% tanto en hierro redondo y aceros para la construcción como en cemento portland. Para los propietarios y administradores de los corralones, las cifras se reflejan en la actividad diaria de los comercios. En algunos puntos del país, la merma en el volumen de despachos llega a registrar picos de hasta el 50% en comparación con etapas anteriores.
Los comerciantes también advierten que desapareció la costumbre de las familias de "acopiar ladrillos y bolsas de cemento" como reserva de valor. A la caída de las compras particulares, que sostenían a los negocios mediante pequeñas refacciones o ampliaciones domésticas, se suma la paralización de la obra pública. La falta de licitaciones y de fondos para infraestructura básica redujo el volumen mayorista que movilizaba a los grandes distribuidores.
En paralelo, el Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el AMBA muestra que, mientras la actividad se retrae, construir sigue encareciéndose en términos reales por el aumento de la mano de obra y los servicios regulados. Ese ajuste no se traduce en rentabilidad para los comerciantes, sino que responde a mayores costos de reposición y logística en un mercado paralizado. Aunque el empleo registrado en el sector privado de la construcción intentó sostenerse por un pequeño arrastre previo, hacia el invierno se ubicó en torno a los 376 mil puestos.
Las cámaras empresariales alertan sobre suspensiones, reducción de jornadas, cierres definitivos de PyMEs proveedoras y un aumento de la informalidad laboral. Con los próximos meses en el horizonte, analistas privados y actores del sector reclaman herramientas de financiamiento accesible y señales claras para reactivar la inversión privada, mientras los corralones resisten.















