El Colegio de Traductores de San Juan sigue cuatro situaciones ante la posibilidad de que haya personas ofreciendo servicios de traducción sin contar con el título y la matrícula correspondientes. La institución ya identificó los casos, pero todavía reúne elementos para determinar cómo se ofrecen esos servicios y si corresponde realizar nuevas presentaciones judiciales. Agustina Bellino, secretaria general del Colegio, explicó que la entidad conoce otras situaciones que podrían tener características similares a la de María Valentina Rampulla.
Por el momento, no cuentan con las pruebas necesarias para avanzar con nuevas denuncias. Una de las dificultades señaladas por la institución es reunir documentación sobre la manera en que estas personas ofrecen sus servicios. Según Bellino, quienes están bajo observación tienen una exposición limitada en las redes sociales, lo que complica obtener elementos para respaldar una eventual presentación judicial.
El caso de Rampulla llegó al Colegio a partir de la intervención de una profesional matriculada, que advirtió publicaciones en las que se ofrecían servicios de traducción y alertó a la institución. A partir de esa información, el Colegio realizó la presentación judicial correspondiente. Rampulla recibió posteriormente una probation por ofrecer servicios como traductora de inglés sin estar habilitada para ejercer.
El caso llevó a la institución a prestar más atención a otras situaciones que podrían constituir un ejercicio irregular de la profesión. El control del Colegio también comprende a profesionales matriculados que ofrecen sus trabajos por debajo de los honorarios orientativos establecidos por la entidad. Las autoridades consideran que esa práctica constituye competencia desleal y la incluyen entre los aspectos que buscan controlar dentro de la actividad profesional.
De esta manera, la institución diferencia entre quienes podrían ejercer sin estar habilitados y los profesionales matriculados que ofrecen servicios por debajo de los valores orientativos. Bellino también remarcó una distinción que el Colegio considera fundamental para quienes necesitan contratar traducciones. Conocer un idioma extranjero o haberlo estudiado durante años no implica, por sí solo, estar habilitado para trabajar profesionalmente como traductor.
La institución sostiene que para ejercer se debe contar con el título correspondiente y la matrícula profesional vigente. Por ese motivo, el Colegio solicitó a particulares, empresas y organismos que verifiquen las condiciones profesionales de las personas que contratan para realizar traducciones. La recomendación cobra especial importancia cuando se trata de documentación o trabajos que luego pueden producir efectos legales.
Los cuatro casos detectados permanecen bajo observación. El Colegio continuará reuniendo documentación para determinar si corresponde avanzar con nuevas denuncias.














