Estados Unidos celebrará este martes 3 de noviembre sus elecciones de medio término. Se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes, habrá 35 bancas del Senado en juego y se elegirán gobernadores en 36 estados. El resultado puede alterar el equilibrio político de los últimos dos años de la presidencia de Donald Trump y generar consecuencias fuera de Estados Unidos, incluida la Argentina.
El principal interrogante es quién controlará el Congreso. Los republicanos llegan a los comicios con mayoría en las dos cámaras, aunque las encuestas señalan posibilidades concretas de que los demócratas recuperen al menos una. Una derrota obligaría a la administración de Trump a enfrentar la segunda mitad de su mandato con más dificultades para impulsar proyectos legislativos y a negociar con una oposición fortalecida.
El resultado también es seguido desde la Argentina por la relación política entre Javier Milei y el mandatario estadounidense, y por el vínculo construido entre ambos gobiernos. Alrededor de 250 millones de ciudadanos están habilitados para votar. Unos 39 millones son latinos, cerca del 16% del padrón nacional, un sector observado con especial atención durante la campaña.
Hasta el sábado previo a la elección, alrededor de 48 millones de personas habían votado de manera anticipada, por correo o presencialmente. La cifra equivale al 19,2% de los ciudadanos habilitados. Entre esos votantes, el 46% estaba registrado como demócrata, el 31% como republicano y el 23% restante correspondía a independientes y otras categorías.
En los comicios se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes, cuyos integrantes tienen mandatos de dos años. También se elegirán 35 integrantes del Senado, una cámara de 100 miembros con mandatos de seis años. Entre las bancas en juego hay dos elecciones especiales por los lugares que dejaron vacantes el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
La votación también incluirá cargos fuera del Congreso nacional. Se elegirán gobernadores en 36 estados, además de autoridades en Guam, Islas Marianas del Norte e Islas Vírgenes. También habrá elecciones legislativas estatales y locales, y se votarán cargos como fiscales, sheriffs y representantes de juntas escolares.
La atención se concentra principalmente en el Capitolio y en las gobernaciones, por la incidencia de esos resultados durante los próximos dos años del gobierno de Trump. Los comicios también empezarán a delinear el escenario político para las elecciones presidenciales del período 2029-2033. Los republicanos llegan a la elección con una diferencia ajustada en la Cámara de Representantes.
Tienen 218 bancas y cuentan con un legislador independiente que suele acompañar al oficialismo, frente a los 214 representantes demócratas. Esa composición deja abierta la posibilidad de un cambio de mayoría. Los sondeos indican que los demócratas tienen posibilidades importantes de conseguir las bancas adicionales necesarias para controlar la Cámara baja.
Una proyección de la Universidad de Harvard estimó en un 94% la posibilidad de que la oposición obtenga la mayoría y señaló que podría alcanzar una ventaja cercana a los 26 escaños. Las estimaciones también ubican a los demócratas alrededor del 54% del voto nacional destinado a la Cámara de Representantes. La disputa por la Cámara alta aparece más abierta.
Los republicanos tienen actualmente 53 senadores, mientras que los demócratas cuentan con 45 y suelen recibir el apoyo de otros dos legisladores independientes. En esta elección, los demócratas ponen en juego 13 bancas y los republicanos deberán defender 22. Una posibilidad es que el Senado quede dividido 50 a 50.
En ese caso, el vicepresidente JD Vance, como presidente de la Cámara alta, podría desempatar votaciones a favor de los republicanos. Ese escenario también podría darle mayor exposición política durante los dos años restantes del mandato de Trump y fortalecerlo en la discusión por la futura candidatura presidencial republicana. Vance aparece actualmente entre los dirigentes mejor posicionados dentro del espacio, por delante de Marco Rubio.
La Universidad de Harvard estimó, además, que los demócratas tienen un 75% de posibilidades de conseguir el control del Senado. Según esa proyección, podrían alcanzar las 53 bancas. De concretarse simultáneamente una derrota.















