Inicio / INTERNACIONALES / Mujeres con Oficio impulsa la formación femenina en oficios tradicionalmente masculinos

Mujeres con Oficio impulsa la formación femenina en oficios tradicionalmente masculinos

Mujeres con Oficio impulsa la formación femenina en oficios tradicionalmente masculinos

Buenos Aires, 4 octubre (NA) – La asociación civil Mujeres con Oficio capacita a mujeres en trabajos que durante años fueron considerados exclusivos para hombres y promueve su inserción laboral. Carpintería, gasista, plomería y metalúrgica son algunos de los rubros en los que, en los últimos años, creció la participación femenina. Sandra Bulacio, docente, presidenta y creadora de la asociación en la provincia de Córdoba, habló con la agencia Noticias Argentinas sobre los estereotipos de género, el empoderamiento, la autonomía económica como herramienta para prevenir la violencia de género y la posibilidad de conseguir empleo en tiempos de crisis. “Mujeres con Oficio es una asociación civil independiente de San Francisco, Córdoba, que capacita a mujeres en trabajos tradicionalmente considerados masculinos y también promueve la inserción laboral”, explicó Sandra.

La iniciativa comenzó hace casi siete años. Sandra contó en redes sociales que necesitaba un carpintero y, tiempo después, decidió consultar si había alguna carpintera. “Más de 200 mujeres respondieron. Algunas ya tenían conocimientos en carpintería, electricidad o reparaciones domésticas y otras querían aprender.

La consulta reveló tanto una demanda concreta como la falta de capacitaciones dirigidas a mujeres en esos oficios”. “Investigué un poco y no había este tipo de capacitaciones solo para mujeres o capaz había, pero era de forma mixta, lo que provocaba una autolimitación. Eso me llevó a primero juntarme con conocidas, amigas docentes, hasta que justo nos agarró la pandemia por lo que cree la cuenta de Facebook”, contó. “Venimos un poco formateados, porque nacemos ya con el ‘rosa para la nena y celeste para el nene’ o la ‘pelota y el auto para el chico’ y es una estructura de la sociedad que de a poco empieza a quebrantarse”, destacó. En estos años se realizaron más de 70 cursos en San Francisco y la zona.

Además, más de 6.500 mujeres recibieron capacitación y 2.000 ya tienen un empleo. El trabajo de Sandra se organiza en tres ejes: enseñar oficios no convencionales para mujeres, facilitar la inserción laboral y abordar la corresponsabilidad en los cuidados. “El último punto es clave porque las tareas domésticas y de crianza pueden impedir que una mujer acepte un empleo mejor remunerado. También planteamos la vulnerabilidad económica como un problema de género porque el 85% de las familias monoparentales está encabezado por mujeres y muchas no reciben la cuota alimentaria necesaria; la falta de autonomía económica también puede dificultar la salida de situaciones de violencia, algo que sufrí y por lo que lucho todos los días para combatir”, explicó.

San Francisco tiene 70.000 habitantes y, según relató Sandra, al comienzo fue difícil porque algunas personas creyeron que la iniciativa tenía otro mensaje. “Cada una de nosotras tenemos nuestra ideología, nuestro pensamiento, por eso tratamos de abstraernos de la política, de la religión y de la ideología porque bregamos por la capacitación en oficios no convencionales. No queremos grietas, ya hay varias en el país, sino unir en un mismo camino a las mujeres y los hombres”. Sandra señaló que, a lo largo de los años, la mayor ayuda que recibieron fue de los hombres. “Al principio no había mujeres albañiles que nos pudieran enseñar, no había durleras, no había soldadoras, entonces fueron los primeros que nos empezaron a ayudar de manera voluntaria.

No buscamos rivalidad, sino equiparar el oficio”. “Al ser una asociación sin fines de lucro recibimos mucha colaboración de empresas y fábricas que nos dan cursos, otorgan pasantías y todo de forma gratuita”, respaldó. Entre las satisfacciones que le deja el trabajo, Sandra mencionó los llamados de mujeres que consiguen empleo después de capacitarse. “La satisfacción está cuando una de las chicas me llama y me cuenta que gracias al curso de manejo de autoelevadores la contrataron para trabajar en un galpón y hacer mantenimiento. Muchas de esas mujeres tenían trabajos precarios y ahora logró tener un empleo estable, en blanco y eso les genera mucho orgullo, y a mí también, lloramos juntas de emoción”, manifestó.

Para Sandra, otra gratificación es ver cómo las participantes avanzan en sus trabajos. “van abriéndose camino y mandan los videos trabajando en lo que les gusta, en lo que saben hacer, en lo que aprendieron y sobre todo saber que están a la altura de cualquier varón”. “Buscamos que no nos tomen solo por ser mujeres, sino porque sabemos lo que hacemos, somos buenas, responsables. Sabemos que todavía hay mucha charla social, con las empresas y hasta con las mismas mujeres, pero este es el camino correcto”, sostuvo. Entre los reconocimientos que recibió Sandra está el premio Holcim en 2024, que distingue a mujeres que inspiran en la construcción.

También fue nominada al Premio Abanderados: “No gané, pero sí fue una experiencia hermosa porque estuve dentro de los ocho de la Argentina por la labor de todos los días”.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *