Más de 15 vuelos fueron afectados este jueves 5 de noviembre por amenazas de bomba en distintos países europeos. Las advertencias obligaron a activar protocolos de emergencia, desviar aeronaves, realizar inspecciones de seguridad y desplegar aviones militares para acompañar algunos aterrizajes. Los incidentes se registraron en rutas que conectan ciudades de Irlanda, Francia, Italia, España, Dinamarca, Bulgaria, Polonia, Austria y otros países europeos.
Varias compañías recibieron advertencias mientras sus aviones estaban en pleno vuelo, por lo que debieron modificar itinerarios y movilizar equipos especializados. Uno de los principales operativos se desarrolló durante la mañana, cuando el vuelo EI402 de Aer Lingus recibió una amenaza de bomba mientras viajaba de Dublín, Irlanda, a Roma, Italia. El Airbus A320 llevaba 151 pasajeros y seis tripulantes.
La aeronave despegó del aeropuerto de Dublín a las 06:23 GMT y tenía previsto llegar al aeropuerto internacional de Roma-Fiumicino a las 10:50, hora local italiana. Tras recibirse la advertencia, las autoridades dispusieron modificar el recorrido y trasladar el avión a la base aérea de Évreux, en el norte de Francia. El avión aterrizó poco después de las 10 de la mañana, hora francesa, sin inconvenientes durante la maniobra.
Los 151 pasajeros y los seis integrantes de la tripulación fueron trasladados a un sector seguro. Luego, equipos especializados en desactivación de explosivos comenzaron las inspecciones para determinar si había algún artefacto dentro de la aeronave. El procedimiento se realizó de manera preventiva y permitió resguardar a las 157 personas que viajaban en el avión.
La situación también afectó a tres vuelos de Ryanair con destino a Sofía, capital de Bulgaria. Las aeronaves habían partido de Madrid, Londres y Copenhague cuando se recibieron advertencias sobre la posible presencia de explosivos. Ante las amenazas, se activaron los protocolos de seguridad aérea y se dispusieron medidas especiales para garantizar los aterrizajes.
Los vuelos procedentes de Madrid y Copenhague llegaron al aeropuerto de Sofía y fueron trasladados a sectores aislados para realizar inspecciones. Los pasajeros debieron abandonar esos aviones mientras los equipos de seguridad revisaban las aeronaves y el equipaje. En cambio, el vuelo procedente de Londres fue desviado al aeropuerto de Plovdiv, ubicado a unos 120 kilómetros de Sofía.
Las autoridades búlgaras también desplegaron aviones militares para acompañar las operaciones aéreas. Una vez completados los procedimientos, las inspecciones no encontraron explosivos en las aeronaves revisadas. La sucesión de amenazas llevó a varios países europeos a recurrir a unidades militares para acompañar el desplazamiento de aviones comerciales.
Uno de los casos involucró a un vuelo de Finnair que cubría la ruta entre Helsinki y Roma. La aeronave, que transportaba a 144 pasajeros, fue escoltada por aviones de combate de la Fuerza Aérea italiana hasta aterrizar en el aeropuerto de Fiumicino. El vuelo llegó a las 9:27, hora local, y después fue sometido a los controles de seguridad correspondientes.
Las inspecciones no detectaron materiales sospechosos. En los distintos operativos, las autoridades tampoco encontraron explosivos ni materiales peligrosos y comenzaron una investigación para determinar el origen de las amenazas y establecer si existe alguna vinculación entre los episodios.















