Los precios mundiales de los alimentos llegaron en septiembre a su nivel más alto en casi cuatro años, según el relevamiento difundido este viernes 2 de octubre por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El índice de precios de ese organismo se ubicó en un promedio de 136 puntos, frente a los 134 puntos revisados de agosto. El resultado representó un aumento mensual del 1,5% y llevó al indicador a su nivel más elevado desde noviembre de 2022.
En comparación con septiembre de 2025, los precios internacionales de los alimentos subieron un 5,8%, aunque el índice se mantuvo un 15,1% por debajo del máximo registrado en marzo de 2022. La suba estuvo impulsada principalmente por los cereales, el azúcar y los aceites vegetales. En cambio, los precios internacionales de la carne disminuyeron y los productos lácteos mostraron una leve baja.
El índice de los cereales aumentó un 5,1% respecto de agosto y quedó un 17,2% por encima del nivel de un año atrás. Dentro de ese grupo, el trigo subió un 6,3% en septiembre y alcanzó su cotización más alta desde agosto de 2023. La FAO vinculó el aumento del trigo con las restricciones logísticas en la región del mar Negro, que llevaron a compradores internacionales a buscar otros mercados de abastecimiento.
También influyeron las condiciones secas registradas en sectores de América del Norte antes de la siembra del trigo de invierno. El maíz subió un 5,6% mensual y llegó a su mayor valor en más de tres años. Entre las principales presiones, el organismo señaló rendimientos inferiores a los previstos en Estados Unidos, una menor disponibilidad de exportaciones en Brasil y dificultades comerciales en el mar Negro.
El azúcar también contribuyó al aumento general. El índice de la FAO para este producto alcanzó los 114 puntos, con una suba del 6,1% mensual y del 14,7% interanual. Septiembre fue el tercer mes consecutivo de aumentos para el azúcar y llevó su cotización internacional al nivel más alto desde abril de 2025.
Entre los factores que impulsaron los precios, la FAO mencionó las expectativas de una menor disponibilidad mundial durante la campaña 2026/2027. El organismo indicó que esas perspectivas se relacionan con una reducción de la superficie sembrada y condiciones meteorológicas adversas en la Unión Europea, además de previsiones de menor producción en Tailandia. También señaló preocupaciones sobre los cultivos en India, ante precipitaciones inferiores a las normales y el fortalecimiento de las condiciones asociadas a El Niño.
A esos factores se sumaron fuertes lluvias en la principal región productora del centro-sur de Brasil, que dificultaron el avance de la cosecha. En cuanto a los aceites vegetales, su índice aumentó un 0,9% respecto de agosto y llegó a 198,6 puntos. En la comparación interanual, los precios de los aceites vegetales quedaron un 18,3% por encima de los observados en septiembre de 2025.
La principal explicación fue el aumento internacional del aceite de palma, impulsado por una fuerte demanda mundial de importaciones y por las preocupaciones sobre el impacto del clima seco en las perspectivas productivas del sudeste asiático. En sentido contrario, las cotizaciones internacionales del aceite de girasol disminuyeron por tercer mes consecutivo. El índice de la carne retrocedió un 1,1% mensual y quedó prácticamente en el mismo nivel que un año atrás.
La caída de la carne estuvo vinculada principalmente con menores precios internacionales de las variedades porcina y aviar, mientras que las cotizaciones de las carnes bovina y ovina se mantuvieron relativamente estables. El índice de los productos lácteos bajó apenas un 0,1% durante septiembre. La disminución de los precios del queso fue compensada parcialmente por aumentos en las cotizaciones de la leche en polvo.
El precio internacional de la manteca, en tanto, registró pocos cambios. El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, advirtió sobre la combinación de factores que presionan actualmente a los mercados internacionales. Entre ellos mencionó las interrupciones en el estrecho de Ormuz y en el mar Negro, junto con los impactos de las condiciones climáticas.
Según explicó, esa combinación genera presiones sobre los costos de la energía, el transporte y distintos productos alimenticios básicos. Torero advirtió que, si las condiciones se mantienen, podrían trasladarse a los precios que pagan los consumidores, en particular en los países con una fuerte dependencia de las importaciones de alimentos y energía. Junto con la actualización de los precios, la FAO presentó nuevas proyecciones sobre la producción mundial de cereales.
El organismo estima que en 2026 se producirán 2.979 millones de toneladas, un 2,1% menos que en 2025. Pese a la caída, el volumen proyectado sería la segunda mayor cosecha mundial registrada, por debajo únicamente del nivel alcanzado el año pasado. La producción mundial de trigo se estimó en 813,9 millones de toneladas; la de cereales secundarios, en 1.612 millones; y la de arroz, en 552,5 millones de toneladas.
Para el comercio internacional de cereales, la FAO prevé una reducción del 3,5% respecto del nivel récord de la campaña 2025/2026, hasta llegar a 505,8 millones de toneladas. Las previsiones de menores exportaciones de trigo y maíz se vinculan principalmente con las restricciones sobre las rutas marítimas del mar Negro y la insuficiente capacidad de transporte alternativo. El informe de septiembre ubicó así al Índice de Precios de los Alimentos de la FAO en su valor más alto desde noviembre de 2022.
El escenario internacional estuvo marcado por problemas en las principales rutas comerciales, riesgos climáticos y aumentos significativos en los cereales, el azúcar y los aceites vegetales.














