Buenos Aires, 3 de noviembre (NA) — La Justicia española y los tribunales de Canarias investigan al arquero del Andorra, Jesús Owono, por un presunto homicidio imprudente leve. El delantero del Tenerife Jesús de Miguel, de 30 años, falleció este martes tras sufrir un paro cardiorrespiratorio provocado por un rodillazo durante un partido de la Segunda División. La Policía Nacional abrió diligencias de oficio, un procedimiento obligatorio ante cualquier muerte por causas no naturales, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.
El organismo aclaró que esta medida inicial no constituye una acusación formal contra el futbolista, de 25 años, ni implica que vaya a ser procesado o condenado. El artículo 142 del Código Penal español establece penas de uno a cuatro años de cárcel para el homicidio por imprudencia grave. En los casos de imprudencia menos grave, prevé multas de tres a dieciocho meses.
Especialistas jurídicos y medios locales señalaron la complejidad de determinar responsabilidades penales, debido a que no hay antecedentes en España de futbolistas procesados por acciones fortuitas en deportes de contacto. En estos casos, resulta clave establecer si hubo una conducta imprudente jurídicamente relevante y si el desenlace pudo preverse y evitarse. En el plano reglamentario, el artículo 102 del Código Disciplinario de la Federación Española de Fútbol contempla suspensiones de cuatro a doce partidos para acciones violentas que ocasionen lesiones graves.
Por la gravedad de las consecuencias, el arquero podría recibir el castigo máximo de doce encuentros, aunque la sanción dependerá de los organismos competentes y no se aplica automáticamente por el fallecimiento del rival. La abogada especialista en derecho deportivo Mariana Galván explicó que el caso se divide en tres carriles —deportivo, penal y laboral— y sostuvo que la autopsia será determinante para definir lo ocurrido. Según indicó, que la pelota estuviera en juego favorece al arquero en la evaluación de la culpa, aunque igualmente deberá comparecer ante los tribunales para dar explicaciones.
Galván también consideró que este suceso inédito debería servir para que la IFAB revise y endurezca las normativas de protección a los futbolistas en jugadas de alto riesgo. El impacto emocional sobre Jesús Owono fue profundo. Desde el club andorrano remarcaron que el jugador nunca tuvo intención de lastimar a su adversario y que siguió de cerca la evolución del delantero mientras permanecía en terapia intensiva.
Tras confirmarse el fallecimiento, Owono decidió cerrar sus cuentas en las redes sociales ante la hostilidad y los insultos de algunos hinchas. Además, tiene la intención de contactar en privado a los seres queridos de la víctima para expresarles sus condolencias en el momento oportuno.














