Buenos Aires, 1 de noviembre (NA) — Las autoridades electorales de Israel ratificaron este domingo la validez de las elecciones legislativas del pasado 27 de octubre y rechazaron las denuncias de fraude impulsadas por el primer ministro Benjamin Netanyahu. Su bloque perdió la mayoría parlamentaria y enfrenta dificultades para formar un nuevo gobierno. El presidente de la Comisión Electoral Central, el juez de la Corte Suprema Noam Sohlberg, afirmó que la votación se desarrolló correctamente y que los resultados reflejan la voluntad de los ciudadanos.
La declaración se produjo pese a las sospechas de una injerencia extranjera que investigan los organismos de seguridad. "La elección de la 26ª Knéset se llevó a cabo correctamente", sostuvo Sohlberg en un mensaje difundido junto al jefe del servicio de inteligencia interior Shin Bet, David Zini, y la fiscal general Gali Baharav-Miara, quienes respaldaron la posición de las autoridades electorales. El funcionario señaló que, incluso si se confirmaran algunas de las irregularidades denunciadas, estas no comprometerían la integridad general del proceso ni justificarían modificar los resultados. También aclaró que las investigaciones continuarán hasta esclarecer los hechos.
El partido Likud, encabezado por Netanyahu, denunció que organizaciones vinculadas a los partidos árabes habrían recibido financiamiento extranjero para influir en la participación electoral y favorecer a determinadas fuerzas políticas. Las acusaciones incluyen sospechas sobre una intervención de Qatar, país que negó cualquier participación en esas maniobras. De acuerdo con los resultados difundidos por la Comisión Electoral Central, el bloque que respalda a Netanyahu obtuvo 53 de los 120 escaños de la Knéset.
El sector encabezado por Gadi Eisenkot consiguió 48 bancas, mientras que los partidos árabes alcanzaron una representación histórica de 19 legisladores. La nueva composición parlamentaria dejó al primer ministro sin los 61 diputados necesarios para alcanzar una mayoría propia. También abrió la posibilidad de negociaciones entre las fuerzas opositoras y las agrupaciones árabes, aunque hasta el momento no hay un acuerdo para conformar una coalición alternativa.
Netanyahu y sus aliados sostienen que los resultados están bajo sospecha y reclaman profundizar las investigaciones antes de dar por concluido el proceso electoral. Sin embargo, las autoridades afirmaron que no hay pruebas de un fraude generalizado que permita cuestionar la legitimidad de los comicios. Por su parte, Eisenkot acusó al oficialismo de impulsar una campaña para desacreditar los resultados electorales.
Además, advirtió sobre las consecuencias institucionales de poner en duda la voluntad de los votantes sin presentar pruebas concluyentes. Los resultados definitivos deberán presentarse oficialmente al presidente Isaac Herzog el próximo miércoles 4 de noviembre. Después comenzará el proceso de consultas con los partidos para designar al dirigente encargado de intentar formar gobierno, en un escenario de fragmentación parlamentaria e incertidumbre política.















