Buenos Aires, 29 de octubre (NA) — El choque entre los trenes de alta velocidad AVE e Iryo, ocurrido a la altura de la ciudad española de Urda, Toledo, dejó al menos 69 muertos y se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 km/h, según la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (AITAT). La AITAT explicó que este jueves participó, junto con la policía judicial y las empresas ferroviarias, en el retiro de los registros embarcados de los trenes, conocidos como cajas negras. Los dispositivos quedaron bajo custodia de la Guardia Civil.
Tras las primeras 24 horas de la tragedia, el informe estimó que la colisión hizo que el coche de cabeza del tren AVE —el número 8, según la numeración del tren— quedara empotrado en el coche de cola del Iryo —el número 1—. Ambos terminaron volcados y girados al pie del terraplén de la vía, reportaron los diarios La Vanguardia y El Mundo, y supo Noticias Argentinas. El resto del tren AVE quedó completamente descarrilado.
Sus seis últimos coches, según el sentido de la marcha y numerados del 1 al 6, quedaron sobre la plataforma, mientras que el coche 7 cayó por el terraplén. Además, el coche número 3, el antepenúltimo según el sentido de la marcha, quedó atravesado por un fragmento de carril deformado a consecuencia del choque, explicó la Autoridad Independiente. En el tren Iryo descarrilaron todos los coches salvo los dos primeros, los números 7 y 8, que cayeron por el terraplén.
También descarrilaron el coche de cola, número 1, y los coches penúltimo y antepenúltimo, números 2 y 3. La AITAT recopiló información sobre la situación degradada que se produjo a partir de la avería del sistema LZB, iniciada a las 8:31 horas. Desde entonces, los trenes pasaron a circular bajo el Bloqueo de Señalización Lateral (BSL), por lo que el Centro de Regulación y Control (CRC) de Adif y los maquinistas tuvieron que intercambiar información para gestionar la situación.
El informe establece la cadena de averías, instrucciones y acciones que eventualmente habrían conducido a la colisión, sin que hubiesen actuado las barreras mitigadoras necesarias. La AITAT señaló que está en fase de recopilación de información in situ y de documentación y datos de los distintos registros. En las siguientes etapas de la investigación se realizarán otras actuaciones, como entrevistas, inspecciones de otras instalaciones o del material rodante y revisiones del mantenimiento de las instalaciones.
La AITAT informó que un equipo de tres técnicos investigadores se desplazó ayer a Urda para inspeccionar el lugar del accidente, "con especial atención al estado de los trenes implicados y sus elementos de seguridad". El equipo participó junto con la policía judicial y las empresas ferroviarias en el "retiro de los registros embarcados de los trenes" (las cajas negras). Sin embargo, en algunos casos el estado de los vehículos dificultó el acceso a esos elementos, informó la AITAT.
Un segundo equipo, integrado por el director de investigación técnica de accidentes ferroviarios y un consejero del sector ferroviario de la AITAT, se desplazó al Centro de Regulación y Control (CRC) de alta velocidad de Adif, ubicado en la estación de Atocha de Madrid.














