Buenos Aires, 16 octubre (NA) — Boca perdió 1-0 ante Vasco da Gama en "La Bombonera", en el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana, y quedó obligado a buscar la remontada en la revancha. El encuentro se jugará el próximo martes 20 de octubre a las 21:30, en el Maracaná. En la previa, la evolución física de Leandro Paredes concentra la atención del cuerpo técnico y del mundo xeneize.
El capitán y volante de la Selección argentina sufrió un desgarro muscular en el muslo hace siete días, durante el partido ante Instituto en Córdoba por el torneo local. Los protocolos médicos recomiendan al menos 21 días de recuperación para evitar secuelas mayores. Sin embargo, el cuerpo técnico y el propio futbolista buscan evaluar su respuesta en las próximas prácticas y determinar si puede jugar con solo 11 días de rehabilitación.
La expectativa de Paredes está vinculada con un antecedente reciente: antes del encuentro ante Universidad Católica por la fase de grupos de la Copa Libertadores, había sufrido una ruptura fibrilar idéntica. En esa ocasión, decidió arriesgar, completó los 90 minutos y lideró al equipo. Ahora, el plan es evaluar la zona lesionada, definir las cargas de trabajo y mantener abierta la posibilidad de que sea titular en Río de Janeiro.
Para llegar a la final continental, Boca deberá superar un antecedente adverso en el Maracaná. Aunque conquistó títulos importantes en Brasil frente a Gremio, Palmeiras, Santos y Cruzeiro, el estadio carioca ha sido históricamente esquivo para el club de La Ribera. En partidos oficiales, Boca ganó una sola vez en ese escenario.
Fue el 2 de septiembre de 1998, por la primera fase de la Copa Mercosur, cuando un equipo alternativo dirigido por Carlos Bianchi venció 2 a 0 a Flamengo. Los goles fueron convertidos por el delantero Emiliano Rey y el defensor Aníbal Matellán. Esa noche marcó la primera victoria internacional del ciclo de Bianchi y el comienzo de una etapa que luego sumó páginas destacadas en la Libertadores y la Intercontinental.
La primera gran frustración de Boca en el estadio ocurrió en la Copa Libertadores de 1963, cuando disputó su primera final continental ante el Santos de Pelé. El partido de ida se jugó en el Maracaná el 4 de septiembre de ese año y terminó con un triunfo brasileño por 3 a 2. Coutinho marcó dos goles y Lima anotó el restante para Santos.
José Sanfilippo convirtió los dos tantos de Boca, dirigido por Aristóbulo Deambrossi, y mantuvo abierta la serie. La revancha se disputó en La Bombonera el 11 de septiembre de 1963 y consagró al conjunto brasileño. Sanfilippo puso en ventaja a Boca, pero Coutinho igualó y Pelé, figura de ambos partidos, marcó el 2-1 definitivo a los 74 minutos.
Así, el Santos, conducido por el DT Lula (Luís Alonso Pérez), obtuvo el bicampeonato de América. Después del partido, Pelé dijo: "Jugué en todos los estadios del mundo, pero jamás sentí un terremoto cuando un equipo sale al campo como en La Bombonera". El capitán Antonio Rattín también recordó una conversación con su entrenador antes de aquella final: "Le pregunté si quería que me peleara con Pelé y le pegara un cachetazo, para que nos echaran a los dos.
El Santos iba a perder más sin Pelé que Boca sin mí. Pero él se enojó y me dijo que no le gustaban esas cosas. Santos ganó 2-1 y Pelé hizo el segundo".
El antecedente más reciente de Boca en el Maracaná es la final de la Copa Libertadores ante Fluminense, disputada el 4 de noviembre de 2023. El conjunto carioca se puso en ventaja a los 36 minutos del primer tiempo, con un gol del delantero argentino Germán Cano. En el segundo tiempo, un zurdazo del lateral peruano Luis Advíncula estableció el 1-1 a los 72 minutos y llevó la definición al tiempo suplementario.
A los 10 minutos de la prórroga, el atacante brasileño Jhon Kennedy convirtió el 2-1 definitivo con un remate desde fuera del área. Kennedy fue expulsado tras celebrar el gol en la tribuna. Boca no pudo aprovechar la ventaja numérica y, poco después, el colombiano Frank Fabra recibió la tarjeta roja por un manotazo.
La derrota dejó al club de la Ribera sin la posibilidad de conseguir la ansiada "Séptima" Libertadores. Para la revancha de este martes, Vasco da Gama confirmó que trasladará su localía desde el tradicional São Januário al Maracaná, con el objetivo de recibir a más de 70 mil espectadores. El equipo carioca busca aumentar el impacto de su torcida en el partido decisivo.
Boca deberá ganar por al menos dos goles para clasificarse directamente o por un tanto para llevar la serie a los penales. El estadio lleva oficialmente el nombre del periodista Jornalista Mário Filho, pero se conoce como Maracaná por su ubicación junto al río del mismo nombre, que atraviesa la zona norte de Río de Janeiro. El río toma su nombre de una palabra en tupí-guaraní con la que los pueblos originarios llamaban al Primolius maracana, una especie de loro o guacamayo verde autóctono de canto estridente.
El próximo 20 de octubre, Boca Juniors volverá a jugar en el Maracaná, un escenario ligado a distintos momentos de su historia. Con o sin Paredes en cancha, buscará avanzar a la final de la Copa Sudamericana.















