Buenos Aires, 20 octubre (NA) — Los participantes de las acampadas por una vivienda asequible en Lisboa y Oporto mantenían sus reclamos ante las autoridades portuguesas este martes, pese al operativo policial de la madrugada para retirar los campamentos. La intervención derivó en 55 detenciones y al menos dos heridos leves en Lisboa, informaron medios internacionales. El desalojo se realizó cerca de las 6.00, hora local (5.00 GMT), en la plaza de D.
Pedro IV, conocida como Rossio, en Lisboa, y en la plaza de D. João I, en Oporto. La medida llegó después de varios días de advertencias de la Policía de Seguridad Pública (PSP) y del Gobierno portugués, que sostienen que la ley impide mantener protestas en la calle durante la madrugada.
En Oporto, la acampada había comenzado hace más de una semana, aunque sus participantes tuvieron que retirarse durante una noche, el jueves pasado, tras unas cargas policiales que dejaron varios heridos. En Lisboa, la protesta había empezado el sábado. La PSP afirmó que los agentes intentaron facilitar mediante el diálogo la salida voluntaria de los participantes y el retiro de las estructuras.
Luego emitieron órdenes expresas de dispersión y advirtieron sobre posibles delitos de desobediencia. En Lisboa, un grupo de manifestantes se negó a dejar la plaza y adoptó comportamientos de “resistencia activa”, sostuvo la fuerza policial. También aseguró que su intervención se ajustó a criterios de “necesidad, adecuación y proporcionalidad”.
Los manifestantes dieron una versión diferente y denunciaron que recibieron golpes y empujones durante la madrugada, además de que retiraron tiendas cuando todavía había personas en su interior. Pese al desalojo, los acampados anunciaron que continuarán con las protestas y que volverán esta tarde a las mismas plazas para reunirse en asamblea y decidir si vuelven a instalar los campamentos. La Agencia Noticias Argentinas comprobó el anuncio. “Vamos a seguir acampando, vamos a seguir resistiendo tanto aquí como en Oporto, eso no va a parar y el ruido va a aumentar.
La crisis habitacional incluye a todo el país, a varios países: el Estado español , Francia… Todos están luchando por lo mismo “, afirmó Ana Luiza, integrante de la acampada en Lisboa, a EFE tras el desalojo. Los manifestantes también sostienen la iniciativa de realizar una huelga general ibérica por la vivienda el 11 de noviembre. Ana Luiza explicó que ya crearon un grupo para coordinarse entre Lisboa, Oporto y Madrid, y que comenzaron contactos para presentar la propuesta a la central sindical portuguesa CGTP, cuyo respaldo esperan obtener.
Ante los operativos, el Ministerio del Interior, a cargo de la seguridad interna del país, defendió en un comunicado el “profesionalismo” de la PSP y ratificó su confianza en los agentes. El departamento sostuvo que las fuerzas de seguridad priorizaron el diálogo y la persuasión para evitar el uso de la fuerza, y que actuaron después de varios contactos con los manifestantes y de agotar los esfuerzos para lograr que retiraran las tiendas voluntariamente. El alcalde de Oporto, Pedro Duarte, y otros integrantes del Gobierno de centroderecha evitaron pronunciarse sobre los operativos policiales. “No contribuyo a circos mediáticos”, respondió Duarte al ser consultado por las acampadas, y agregó que espera una respuesta del Movimiento por la Vivienda para una posible reunión, informó el sitio dw.
Desde la oposición, el secretario del Partido Socialista (PS, tercera fuerza en el Parlamento), José Luís Carneiro, dijo ante la prensa que “las personas tienen legitimidad para mostrar su indignación”, aunque recordó que deben hacerlo con “respeto por la ley y el Estado de Derecho democrático”. Durante un acto de la Policía Judicial en Lisboa, el presidente de Portugal, António José Seguro, aseguró estar “atento y vigilante”. También señaló que el “prestigio” del cuerpo policial depende de sus dirigentes y órganos de soberanía, según información de medios locales.
De acuerdo con Eurostat, los precios de la vivienda en Portugal aumentaron un 16,5 % interanual en el segundo trimestre de 2026, frente al 4,7 % registrado en el conjunto de la Unión Europea.














