Buenos Aires, 25 septiembre (NA) – El próximo 1° de octubre se cumplen seis años del crimen del colectivero Pablo Flores en Virrey del Pino. Su familia mantiene el reclamo de justicia y sostiene que la causa fue reabierta en los últimos días, luego de haber sido archivada, que los tres primeros acusados fueron absueltos y que el compañero con quien Flores cambió de turno esa noche no fue investigado en profundidad. Elisa Flores, hermana de la víctima, habló con la agencia Noticias Argentinas a pocos días del nuevo aniversario y detalló el reclamo que lleva adelante la familia para que el crimen no quede impune.
El homicidio ocurrió el 1° de octubre de 2020, durante la pandemia por coronavirus. Un compañero le pidió a Pablo cambiar de turno en la línea 218 de la empresa Almafuerte; él aceptó, subió a una unidad distinta y comenzó el recorrido. En la Ruta Nacional N°3, a la altura del barrio San Javier, en la localidad de Virrey del Pino, fue asesinado.
Según se pudo determinar, los atacantes subieron al colectivo y le dispararon en la cabeza. Flores murió en el lugar y quienes lo atacaron se dieron a la fuga. Tiempo después fueron detenidas tres personas: Oscar Ezequiel Vega (28), Néstor Fabián Marone (57) y su hijo Adrián Alberto Marone (38).
Años más tarde, la Justicia los liberó. En el juicio, el Tribunal Oral Criminal (TOC) N° 5 de La Matanza absolvió a los tres implicados, que habían llegado acusados del delito de "homicidio calificado por el uso de arma de fuego, por ser cometido con el concurso premeditado de más de dos personas y con alevosía". Desde entonces, la familia afronta lo que considera un segundo sufrimiento: primero, el homicidio de Pablo y, ahora, la falta de respuestas de la Justicia sobre quiénes fueron los autores.
La familia plantea como hipótesis que los atacantes podrían haber estado esperando al compañero de Flores, quien habitualmente conducía el interno 75. “Debido a un cambio de horarios y a un relevo diferente al habitual, aquella noche terminó conduciéndolo Pablo. Creemos que así quedó en el lugar equivocado, en el momento equivocado”. “No pretendemos presentar esta hipótesis como una verdad judicialmente comprobada, sino pedir que sea investigada. Porque si Pablo efectivamente no era el objetivo, detrás de su asesinato puede existir una historia que todavía no fue esclarecida”, expresan.
Después de las absoluciones se impulsó una nueva investigación, con la intervención del abogado Hugo López Carribero. El trabajo incluyó una presentación de pesquisa privada, nuevas líneas y medidas. En esa etapa se avanzó sobre distintas pistas y personas que podrían aportar información para determinar quiénes participaron del homicidio, cuál fue el móvil y cuáles fueron las circunstancias del ataque.
Sin embargo, según informaron a NA, la Fiscalía de Homicidios de La Matanza, a cargo del fiscal Diego Rulli, archivó la causa. El 18 de junio de este año, el fiscal fundamentó la decisión en que había agotado todas las medidas útiles y pertinentes para esclarecer el hecho, ante obstáculos como el tiempo transcurrido y la falta de objetivos que permitieran distinguir a personas distintas de las ya sometidas a juicio. “Todo esto teniendo una línea de investigación que no profundizó como debería. Ese día Pablo salió a trabajar con una unidad que no era la suya, quién debía manejar ese día ese interno estaba con carpeta médica, según sus dichos.
Esa persona no fue investigada con profundidad, es lo que pedí y sigo sosteniendo al día de hoy”, reclamó Elisa. “Pablo no es un expediente, ni una noticia del pasado, era una persona que salió a trabajar y nunca volvió a casa”, expresó.












