Las protestas contra el aumento del costo de vida derivaron en disturbios durante dos jornadas consecutivas en el centro de Milán. Hubo saqueos, daños en el mobiliario urbano y enfrentamientos con la Policía, que utilizó gases lacrimógenos y camiones hidrantes. Al menos 60 personas fueron detenidas durante el domingo.
Con esos arrestos, la cantidad acumulada desde el sábado ascendió a alrededor de 200. La tensión se concentró principalmente en el centro de la ciudad italiana, donde cientos de personas se movilizaron y la Policía desplegó un operativo para intentar controlar la situación. Los enfrentamientos comenzaron cuando cientos de personas, muchas con el rostro cubierto, se reunieron de manera espontánea en las inmediaciones de la plaza del Duomo, uno de los principales puntos de Milán.
Pese al despliegue policial, los incidentes aumentaron de intensidad. Durante las protestas hubo ataques contra comercios y daños en distintos sectores del mobiliario urbano. Ante la escalada de los enfrentamientos, las fuerzas de seguridad recurrieron a gases lacrimógenos y camiones hidrantes para dispersar a los grupos concentrados en la zona.
Algunos manifestantes arrojaron piedras, botellas y otros objetos contra los agentes y los vehículos policiales. La intervención de las fuerzas de seguridad se prolongó durante varias horas, mientras los incidentes continuaban en distintos sectores del centro milanés. El operativo logró reducir la tensión hacia la llegada de la noche, aunque al finalizar los enfrentamientos quedaron visibles los daños producidos durante las protestas.
Los episodios de violencia también se registraron en Turín y Bolonia durante la misma jornada. Las movilizaciones tuvieron como eje el descontento por el aumento del costo de vida. En paralelo, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) anunció una huelga general para el próximo 20 de noviembre.
La convocatoria se suma al escenario de protestas que atraviesa el país y que tuvo a Milán como uno de sus principales focos durante el fin de semana. Tras dos jornadas consecutivas de disturbios, las autoridades italianas mantienen la atención sobre la evolución de las protestas y las posibles nuevas movilizaciones vinculadas con el reclamo por el costo de vida.















