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La Marcha del Orgullo LGBT: más de tres décadas de reclamos y manifestaciones

La Marcha del Orgullo LGBT: más de tres décadas de reclamos y manifestaciones

Buenos Aires, 5 de noviembre (NA) — La 35ta. Marcha del Orgullo se llevará adelante este sábado 7 de noviembre bajo el lema “Cuando el odio avanza, el orgullo resiste”. Más de tres generaciones marcaron el paso de quienes caminarán por las avenidas más importantes de la Ciudad de Buenos Aires.

La primera manifestación se realizó el 2 de julio de 1992 y reunió a unas 300 personas. En un contexto hostil, los participantes usaron máscaras de cartón, pañuelos o anteojos para ocultar su identidad, por temor a perder sus empleos o sufrir persecución policial. El recorrido, al igual que el actual, fue desde la Plaza de Mayo hasta el Congreso de la Nación.

En 1993, los organizadores tomaron como referencia la primera marcha histórica a nivel mundial, realizada el 28 de junio de 1970. Fue en conmemoración del primer aniversario de los disturbios en Stonewall, una serie de manifestaciones posteriores a una redada policial en el bar Stonewall Inn de Nueva York, considerados el catalizador histórico del movimiento moderno por los derechos LGBTQ+ en el mundo. La segunda movilización en Argentina reclamó la inclusión en la Ley Antidiscriminatoria, la unión civil para legalizar las uniones de parejas del mismo sexo y el fin de la persecución policial.

En 1994, los manifestantes marcharon bajo el lema “Visibles para ser libres e iguales”. Más de 1000 personas asistieron a esa convocatoria y comenzó, gradualmente, el fin de las máscaras. También exigieron que la prohibición de la discriminación por orientación sexual se incorporara formalmente con rango constitucional en la Carta Magna.

Durante la cobertura mediática de la marcha de 1995, ganaron relevancia referentes históricos como Carlos Jáuregui, en una de sus últimas manifestaciones antes de fallecer en 1996; Mariela Muñoz, ícono trans que luchaba por la tenencia de sus hijos adoptivos; y Rafael Freda. También se destacó la visibilidad de actrices y artistas como Cris Miró, quien en 1995 revolucionó la escena artística nacional. En 1996, el movimiento atravesó un punto de quiebre y esa edición fue denominada la marcha más triste y dolorosa de la historia.

Estuvo marcada por la crisis del VIH/Sida y el luto por la muerte de su fundador, Jauregui. El reclamo se centró en la anulación definitiva de los edictos policiales, que permitían a la Policía Federal detener arbitrariamente en la vía pública a personas homosexuales, travestis y trans por su identidad. Además, se consolidó la voz pública de la activista trans Lohana Berkins.

En 1997, el movimiento acordó trasladar la marcha principal al primer sábado de noviembre, mes en que se fundó Nuestro Mundo (1967), la organización pionera del movimiento de liberación homosexual en el país y América Latina. La movilización se realizó el primer día de ese mes. La manifestación celebró la derogación de los edictos policiales en la Ciudad de Buenos Aires.

Por primera vez en décadas, vestirse con ropa del género opuesto o ser homosexual dejó de ser un motivo legal para que la Policía detuviera a una persona en la calle. También desaparecieron las máscaras de cartón de los primeros años, la convocatoria superó ampliamente las mil personas y aparecieron los primeros camiones con música y las estéticas coloridas que caracterizan a la marcha actual. En 1998, la consigna fue "Orgullo de ser, derecho a expresar" y debutó el primer camión-carroza con parlantes y música en el recorrido.

En 1999, el reclamo fue "la igualdad de derechos y la ley antidiscriminatoria". En esa edición, el activismo trans liderado por Lohana Berkins denunció los nuevos "Códigos de Convivencia", que la Policía utilizaba para reemplazar los viejos edictos y continuar persiguiéndolas. En 2000, la convocatoria superó las 2.500 personas y llamó la atención de los medios masivos de comunicación.

La marcha empezó a ser considerada no solo un hecho policial o "marginal", sino también un acto político central. En 2001, los reclamos fueron: "Unión civil, ley antidiscriminatoria y cupo laboral travesti". La movilización se realizó apenas un mes antes del estallido social de diciembre de ese año, y el documento final estuvo marcado por la crisis económica, el desempleo y la pobreza que afectaban al país.

Pocas semanas después de la movilización de 2002, en diciembre, la Legislatura porteña aprobó la Ley de Unión Civil de la Ciudad de Buenos Aires. Fue el primer antecedente legal en América Latina que reconoció a las parejas del mismo sexo. La marcha de 2003 tuvo un fuerte tono de celebración porque en julio de ese año se realizaron las primeras bodas bajo la Ley de Unión Civil en la Ciudad de Buenos Aires.

Por primera vez, el Estado argentino entregó una libreta legal a parejas del mismo sexo, aunque sin derechos de adopción ni herencia. En 2004, el activismo comenzó a articularse con fuerza con la agenda de Derechos Humanos de Plaza de Mayo. Las consignas reclamaron que las leyes aprobadas en la Capital Federal se extendieran a nivel nacional.

La agenda travesti-trans y la violencia institucional fueron centrales en 2005. Se denunciaron los Códigos de Faltas provinciales que todavía permitían detener a personas en el interior del país, y la movilización superó por primera vez las 10.000 personas. En 2006, la marcha reclamó el Matrimonio Igualitario y una Ley de Identidad de Género.

Al año siguiente, se consolidó la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). El 6 de noviembre de 2010 se celebró la mayor fiesta durante la marcha, luego de que tres meses antes se sancionara la Ley de Matrimonio Igualitario. La norma convirtió a la Argentina en el primer país de América Latina en reconocer ese derecho.

Además, se exigió una ley que permitiera a las personas trans cambiar su nombre y género en el DNI sin necesidad de cirugías, diagnósticos médicos ni autorizaciones judiciales. Para la movilización de 2012, ya se había aprobado la Ley de Identidad de Género, el 9 de mayo de ese año. La ley despatologizó las identidades trans y permitió cambiar el nombre y el sexo en el DNI sobre la base de la vivencia interna e individual, sin exigir diagnósticos médicos, cirugías ni tratamientos hormonales.

En esa misma marcha, Berkins impulsó el reclamo por el cupo laboral trans y advirtió que el DNI no bastaba si persistía la exclusión económica. La convocatoria reunió a más de 200 mil personas. El 7 de noviembre de 2015, el eje de la marcha fue el brutal asesinato de la activista travesti Diana Sacayán, ocurrido apenas tres semanas antes.

El activismo instaló los conceptos de travesticidio y transfemicidio para que la Justicia no tratara esos hechos como crímenes comunes, sino como crímenes de odio basados en la identidad de género. En 2016, la marcha estuvo marcada por el rechazo al protocolo de la entonces ministra Patricia Bullrich y se transformó en una manifestación política. El activismo denunció que criminalizaba la protesta y habilitaba la persecución en la vía pública.

La convocatoria superó por primera vez las 250.000 personas. Entre 2017 y 2019 nació la Campaña por el Aborto Legal y el movimiento LGBT unificó fuerzas de manera inédita con el movimiento feminista. Entre las principales consignas de las marchas se incorporó el reclamo por la separación de la Iglesia y el Estado.

En 2019, se congregaron más de 400.000 personas. En 2020, la marcha se realizó de manera virtual por la pandemia de COVID-19. Al año siguiente, más de 500.000 personas desbordaron el centro porteño, en una convocatoria sin precedentes.

En 2021 se celebró el Decreto que habilitó la opción "X" en el DNI y el pasaporte para reconocer las identidades de género no binarias, así como la sanción de la Ley Diana Sacayán – Lohana Berkins. Entre 2022 y 2025, las marchas registraron un crecimiento multitudinario sin precedentes y superaron el millón de asistentes en ediciones consecutivas. En 2022, se reclamó la reglamentación de la nueva Ley de VIH y la aparición con vida de Tehuel de la Torre.

En 2023, la marcha se manifestó contra el avance de discursos de extrema derecha y planteó "Ni un ajuste más, ni un derecho menos", en defensa de la Educación Sexual Integral (ESI) y el cupo laboral trans. Durante 2024 y 2025, las manifestaciones se pronunciaron contra las medidas de austeridad económica y el cierre de organismos estatales de protección contra la discriminación. Bajo lemas de defensa del orgullo frente al odio, también reclamaron la provisión de medicamentos y tratamientos hormonales, el freno a los despidos en el sector público y el cese de los discursos estigmatizantes.

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