Buenos Aires, 14 octubre (NA) — Los precios al consumidor en Estados Unidos subieron más de lo esperado en septiembre, impulsados por el aumento de la gasolina. La inflación anual llegó a su nivel más alto desde mayo, informó hoy miércoles el Departamento del Trabajo de Estados Unidos. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 0,6 por ciento frente a agosto y 3,7 por ciento en comparación con el año anterior.
Los economistas habían estimado un incremento anual del 3,6 por ciento. La gasolina aumentó un 9,1 por ciento durante septiembre, lo que representó más de la mitad de la suba mensual del IPC. En la comparación interanual, el incremento fue del 34,2 por ciento.
En general, los precios de la energía subieron un 5,2 por ciento en el mes, luego de aumentar un 2,1 por ciento en agosto. El alza se produjo mientras la guerra en Irán continúa interrumpiendo los suministros de energía desde Medio Oriente y elevando los costos del combustible. Las presiones inflacionarias también alcanzaron otros sectores.
El IPC subyacente, que no incluye los precios volátiles de alimentos y energía, aumentó un 0,3 por ciento por segundo mes consecutivo y un 2,6 por ciento respecto al año anterior. "Las presiones subyacentes sobre los precios se amplían más allá de la energía", señaló Anshul Sharma, director de inversiones en Savvy Wealth. También remarcó que el aumento de los costos de vivienda y de las tarifas aéreas son algunas de las formas en que los costos del combustible se trasladan a los consumidores. "Esta no es una buena noticia para la Reserva Federal", dijo Tiffany Wilding, economista de PIMCO, quien calificó el repunte de la inflación inmobiliaria como particularmente preocupante. El informe, más positivo de lo esperado, incrementó la presión sobre la Reserva Federal antes de su reunión de política monetaria del 27 y 28 de octubre.
Para ese encuentro, los inversores apuestan a una nueva suba de las tasas de interés.















