A un año de su creación, la Banda de Música del Servicio Penitenciario Provincial se consolidó como un proyecto impulsado desde la propia institución, con esfuerzo, capacitación y compromiso. El Ayudante Principal Rolando Ortiz, coordinador general de la banda, repasó los comienzos, los desafíos y las experiencias de una iniciativa que representa al SPP dentro y fuera de sus espacios habituales. La idea de tener una banda propia surgió de una necesidad institucional.
Durante años, en los actos oficiales del Servicio Penitenciario Provincial se convocaba a bandas de otras fuerzas, como la Banda de Música de la Policía de San Juan. A partir de esa situación apareció una pregunta que dio origen al proyecto: ¿por qué el SPP no podía contar con su propia banda? La búsqueda de experiencias en otros servicios penitenciarios del país permitió comprobar que la propuesta era posible.
Con esa referencia, comenzaron las gestiones para elaborar un proyecto y presentarlo ante las autoridades. De ese modo, una idea que durante mucho tiempo había parecido lejana empezó a concretarse. “Es un sueño cumplido”, resume Ortiz al recordar el proceso. Los primeros pasos no fueron sencillos.
La creación y posterior formalización de la banda implicaron empezar prácticamente desde cero: no había instrumentos suficientes, capacitadores ni una estructura consolidada. Fue necesario gestionar recursos, coordinar permisos y dialogar con las distintas jefaturas para explicar la importancia del proyecto para la institución. También fue fundamental el aporte de personas externas, entre ellas los licenciados Guillermo Páez y Rafael Vergara, integrantes retirados de la Banda de Música de la Policía, quienes participaron en la capacitación del personal.
El esfuerzo dio resultados en poco tiempo. Ortiz señala que, según experiencias compartidas por integrantes de otras fuerzas y referentes de escuelas de música, lograr un dominio básico de un instrumento requiere un proceso prolongado de aprendizaje. Sin embargo, la banda realizó sus primeras presentaciones después de aproximadamente ocho meses de capacitación, durante los que aprendieron sobre respiración, boquilla, notas y escalas.
Para quienes acompañaron el proyecto desde el inicio, ese resultado tuvo un balance “muy positivo”. Una de las experiencias más presentes para sus integrantes es la primera presentación en la Escuela Juan José Paso, de Angaco. El encuentro con los estudiantes y la posibilidad de compartir la música con ellos fue un momento de profundo orgullo.
Más tarde, participaron en el desfile del departamento Sarmiento, una presentación de mayor extensión que les permitió compartir escenario con bandas de música del RIM 22, Gendarmería Nacional. La actuación se convirtió en una experiencia significativa para los integrantes del SPP. Detrás de cada presentación hay también una historia personal.
Los integrantes de la banda mantienen sus funciones habituales dentro del Servicio Penitenciario y destinan parte de su tiempo a los ensayos, las capacitaciones y el aprendizaje. Muchos tienen, además, experiencia en bandas de música popular. El compromiso demandó recargos, horas de estudio y, en ocasiones, tiempo que debieron restar a sus familias.
Para Rolando, ese esfuerzo adquiere un significado especial cuando los integrantes se colocan el uniforme de la banda: “Representar a la institución y hacer lo que uno ama es una de las cosas más lindas”. La Banda de Música también fue creada con una mirada que va más allá de los actos institucionales. Cada presentación es una oportunidad para acercar el SPP a la comunidad y generar espacios de encuentro.
Los aplausos, las expresiones de sorpresa de los niños y el contacto con personas de distintas edades se sumaron a una experiencia que, para quienes trabajaron desde el comienzo, tiene un valor difícil de explicar. “Ver cómo los chicos se asombran al escuchar los acordes cuando ingresa la banda llena mucho de orgullo”, expresa Ortiz. El 1 de octubre, al cumplirse el primer aniversario, aquella idea que alguna vez pareció lejana encontró su propia melodía. Para el coordinador general, el recorrido muestra que los proyectos pueden concretarse con esfuerzo, disciplina, sacrificio y personas dispuestas a acompañarlos. “Que luchen por sus sueños”, es el mensaje que deja a cada integrante que hizo posible este presente.
A un año de su creación, la Banda de Música del SPP celebra el camino recorrido. Lo que comenzó con la pregunta de por qué la institución no podía tener una banda propia hoy se escucha en cada acto, en cada escuela y en cada espacio donde sus integrantes llevan la música y representan al Servicio Penitenciario Provincial. La iniciativa dejó de ser una idea y se convirtió en una realidad que continúa creciendo, acorde tras acorde.















