El empleo registrado en el sector privado cayó durante el primer trimestre de 2026: se perdieron 34.005 puestos asalariados formales en comparación con los tres meses anteriores. Además, la reducción interanual superó los 115.000 empleos. Los datos surgen de un informe de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, elaborado con cifras desestacionalizadas.
El relevamiento también indicó que el 15,6% de las empresas privadas redujo personal o dejó de operar durante los primeros tres meses del año. El saldo trimestral se obtuvo al comparar las empresas que incorporaron trabajadores con aquellas que achicaron sus planteles o cesaron sus actividades. Unas 73.387 firmas privadas aumentaron sus dotaciones y generaron aproximadamente 238.681 empleos.
En cambio, 90.344 empresas redujeron personal o dejaron de operar. Ese grupo eliminó 272.686 puestos de trabajo y produjo el saldo neto negativo de 34.005 empleos respecto del trimestre anterior. El informe también clasificó a las empresas según su comportamiento laboral.
El 12,7% de las unidades productivas integró el grupo de creadoras brutas de empleo. Ese porcentaje incluye a las firmas que ya funcionaban y ampliaron sus dotaciones, así como a las nuevas empresas que comenzaron sus actividades durante el período. Por su parte, el 67,7% de las compañías mantuvo estable la cantidad de trabajadores y no registró cambios significativos en sus planteles.
En el segmento destructor de empleo quedó incluido el 15,6% de las empresas. De ese total, el 12,4% correspondió a firmas que siguieron funcionando, pero redujeron la cantidad de empleados; otro 3,2% estuvo compuesto por empresas que cerraron y dejaron de operar durante el período analizado. Desde la Secretaría de Trabajo señalaron que en la economía formal existe un movimiento permanente de creación y eliminación de puestos laborales.
Sin embargo, el informe advirtió que la falta de una etapa prolongada de expansión económica condiciona la posibilidad de generar nuevas unidades productivas de mayor tamaño. Esa situación repercute en las posibilidades de crear empleo privado formal de manera sostenida en el mercado interno. Así, durante el primer trimestre convivieron empresas que ampliaron sus planteles con otras que redujeron personal o cerraron, aunque el balance final fue negativo.
En términos netos, el sector privado registrado inició el año con 34.005 puestos asalariados menos que en el trimestre anterior. La caída interanual, en tanto, superó los 115.000 empleos.















