Buenos Aires, 3 octubre (NA) — Dos buques petroleros fueron atacados con proyectiles no identificados en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, según un reporte oficial de la agencia de seguridad marítima del Reino Unido (UKMTO). Los incidentes no dejaron fallecidos y volvieron a generar preocupación en una de las rutas de suministro energético más importantes y disputadas del mundo. El primer ataque ocurrió mientras una embarcación salía del canal marítimo.
Según precisó la autoridad británica, el impacto provocó un principio de incendio y un apagón eléctrico generalizado en las instalaciones del buque. La tripulación logró controlar y extinguir las llamas. El reporte confirmó que el incidente no causó víctimas ni daños a la salud del personal a bordo.
Además, las evaluaciones técnicas preliminares descartaron derrames de crudo o impactos ambientales negativos en las aguas cercanas. Tras solucionar los problemas técnicos provocados por la explosión, el buque cisterna logró estabilizarse y continuar su ruta planificada. Por razones de seguridad, no se informaron su bandera, procedencia ni destino final.
Pocas horas después, la UKMTO reportó un segundo ataque aéreo, a unos 7,4 kilómetros al este de las costas de Omán. Otro buque cisterna que navegaba por la periferia del estrecho fue alcanzado por un artefacto explosivo de origen desconocido, que impactó contra el costado de babor del casco. Al igual que en el primer incidente, no se registraron víctimas ni contaminación ecológica en la zona.
Los ataques se producen en un contexto de fragilidad geopolítica en el estrecho de Ormuz, un paso marítimo que históricamente canalizaba cerca del 20% del comercio global de hidrocarburos antes del estallido bélico actual. La estabilidad del corredor se quebró a finales de febrero de este año, cuando las operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní convirtieron la zona en un escenario de alta intensidad. A raíz de la intervención militar, el régimen de Teherán endureció su postura diplomática y militar y reclamó el dominio absoluto sobre la navegación en esas aguas compartidas.
En respuesta a las presiones externas, las fuerzas navales iraníes paralizaron de manera sustancial el tránsito libre de barcos comerciales y de carga, obstruyendo una de las principales arterias económicas del esquema energético global. Por su parte, la administración de Washington respondió a los movimientos de la república islámica con un estricto bloqueo naval sobre las principales terminales portuarias de Irán. La combinación de estas medidas mantiene en vilo al comercio internacional, mientras la comunidad marítima internacional sigue con preocupación el conflicto, en el que los barcos comerciales se convirtieron en el blanco principal y que no da señales de tregua.















