Buenos Aires, 10 octubre (NA) — El sarampión es una enfermedad viral eruptiva y febril, de transmisión respiratoria y altamente contagiosa. Se propaga con facilidad de persona a persona y, en algunos casos, puede ser letal. Los cuadros más graves se presentan en niños menores de 5 años y en personas con inmunocompromiso o desnutrición.
La vacunación es la única forma de prevenir la enfermedad. “A pesar de ser una enfermedad prevenible, siguen apareciendo brotes debido principalmente a la baja en las coberturas de vacunación, la falta de información y el aumento de los viajes internacionales de personas no inmunizadas que reintroducen el virus en comunidades susceptibles. El virus es introducido por una persona infectada y encuentra personas susceptibles, es decir, no vacunadas, con esquemas incompletos o sin inmunidad comprobada”, expresó la Dra. Virginia Verdaguer (M.N. 95.673).
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, la médica infectóloga pediátrica se refirió a la emergencia declarada en Nueva York y a las condiciones que propician los brotes. “El 5 de octubre de 2026, Nueva York declaró una emergencia por desastre. Hasta el 3 de octubre se habían notificado 108 casos: 7 en la ciudad y 101 en el resto del estado. De ellos, 92 se registraron desde el 15 de julio en comunidades rurales con inmunización insuficiente de 18 condados.
La orden amplió el grupo de profesionales habilitados para vacunar y solicitar pruebas. Los factores que favorecen los brotes incluyen coberturas insuficientes, esquemas atrasados, concentración de personas susceptibles, barreras de acceso y demoras en la consulta”. Consultada sobre las vías de transmisión y el nivel de contagio, Verdaguer explicó: “El virus se transmite de persona a persona a través de las gotitas respiratorias suspendidas en el aire que el caso índice elimina cuando respira, habla, tose o estornuda.
Estas gotitas pueden permanecer en el aire y en las superficies hasta dos horas. El sarampión es sumamente contagioso: hasta 9 de cada 10 contactos susceptibles pueden infectarse. Una persona puede transmitirlo desde cuatro días antes hasta cuatro días después del inicio de la erupción”.
Sobre los síntomas, señaló que pueden aparecer entre una y dos semanas después del contacto con el virus. “Suelen comenzar entre 7 y 14 días después del contacto y son: fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos rojos y malestar. Luego aparece una erupción que comienza en la cara y se extiende al cuerpo. Ante fiebre y erupción, es importante la consulta médica inmediata.
De ser posible, se debe llamar al centro de salud antes de concurrir o informar inmediatamente que se sospecha sarampión. Esto permite que el personal médico tome medidas de aislamiento respiratorio para no exponer a otros pacientes en la sala de espera. Es importante además informar viajes o contactos y evitar transporte público, asistir a la escuela, trabajo y otros espacios compartidos para evitar la dispersión del virus”.
La especialista advirtió que la enfermedad puede provocar complicaciones, aunque muchas personas se recuperan por completo. “El sarampión no es una enfermedad benigna. Aunque muchas personas se recuperan completamente, puede producir complicaciones graves e incluso causar la muerte. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran la otitis, la diarrea y la neumonía, que es una de las principales causas de hospitalización asociadas al sarampión.
También puede provocar encefalitis (inflamación del cerebro), una complicación poco frecuente, pero potencialmente grave que puede dejar secuelas neurológicas permanentes”, aseveró la Dra. Verdaguer. También detalló otros posibles efectos de la infección. “Además, la infección puede debilitar temporalmente el sistema inmunológico y aumentar la susceptibilidad a otras infecciones posteriores.
Durante el embarazo, el sarampión puede asociarse con complicaciones tanto para la madre como para el bebé, incluyendo parto prematuro y otras consecuencias adversas”. La médica agregó que los grupos con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves son: Verdaguer sostuvo que la vacunación es la principal medida para prevenir complicaciones y proteger a las personas más vulnerables. La vacuna Triple Viral protege contra sarampión, rubéola y paperas, y se aplica gratuitamente en vacunatorios y hospitales públicos.
Desde el 1° de enero de 2026, el esquema depende de la edad y fecha de nacimiento: Las dosis de campaña, bloqueo, control de brote o “dosis cero” no sustituyen las dosis regulares. Si una dosis se aplicó fuera de término, el esquema puede completarse sin empezar de nuevo. La especialista advirtió que el virus puede volver a ingresar al país a través de viajeros. “En Argentina continúa existiendo el riesgo de reintroducción del virus a través de viajeros procedentes de países donde la enfermedad sigue circulando.
Un único caso importado podría generar transmisión local si entra en contacto con personas que no están adecuadamente protegidas”, dijo y añadió: “La situación reciente en Nueva York ilustra claramente este riesgo. Las autoridades declararon una emergencia sanitaria luego de registrar más de cien casos en el estado, concentrados principalmente en comunidades con niveles insuficientes de vacunación”. También señaló que para evitar brotes se necesita una cobertura alta en todas las comunidades, no solo un buen promedio nacional. “Para prevenir brotes, no alcanza con tener un buen promedio nacional de cobertura.
Es necesario que la vacunación sea alta y homogénea en todas las comunidades. Cuando se acumulan grupos de personas sin vacunar, el virus encuentra condiciones favorables para propagarse rápidamente. Además, las altas coberturas generan una protección indirecta para quienes no pueden recibir vacunas por indicación médica, como algunas personas inmunocomprometidas o mujeres embarazadas.
Por eso, vacunarse no solo protege a quien recibe la vacuna, sino también a toda la comunidad”. Para comprobar la protección, recomendó revisar el carnet o los registros de vacunación disponibles. “La forma más sencilla de comprobar la protección es revisar el carnet de vacunación o cualquier registro de vacunas disponible. En Argentina, las personas mayores de 5 años, adolescentes y adultos deben acreditar dos dosis de vacuna con componente contra sarampión y rubéola aplicadas después del año de vida, o bien contar con una serología IgG positiva que demuestre inmunidad.
Las personas nacidas antes de 1965 se consideran protegidas porque estuvieron expuestas al virus durante los años en los que circulaba ampliamente en el país”, señaló. Verdaguer indicó que quienes no recuerden si recibieron las dosis o no conserven el carnet pueden consultar a un profesional o en un vacunatorio. “Muchas personas adultas no conservan su carnet o no recuerdan si recibieron las dosis correspondientes. En esos casos, se recomienda consultar en un vacunatorio o con un profesional de la salud.
Allí podrán revisar los antecedentes disponibles y determinar si es necesario completar el esquema o realizar estudios específicos. Es importante recordar que, ante la duda, no debe asumirse que una persona está protegida. Verificar el estado de vacunación es especialmente relevante antes de realizar viajes internacionales o ante la aparición de brotes”.
A quienes planean viajar, la médica les recomendó revisar con anticipación las vacunas recibidas, sobre todo si el destino tiene brotes o circulación activa del virus. “Antes de viajar, es recomendable revisar el esquema de vacunación con suficiente anticipación para asegurarse de tener la protección adecuada contra el sarampión. Esto es especialmente importante cuando se viaja a países o regiones donde existen brotes o circulación activa del virus”. La especialista añadió que algunos lactantes que viajen a zonas de riesgo podrían necesitar una dosis anticipada. “Los lactantes de 6 a 11 meses que viajen a zonas de riesgo pueden necesitar una dosis anticipada de vacuna.
Sin embargo, esa dosis no reemplaza las dosis regulares del Calendario Nacional de Vacunación, que deberán aplicarse posteriormente según la edad correspondiente. Los niños mayores, adolescentes y adultos deben verificar que cuenten con las dosis recomendadas para su edad. Si existen dudas sobre el estado de vacunación, lo ideal es consultar antes del viaje para completar el esquema cuando corresponda”, indicó.
Además, recomendó prestar atención a posibles síntomas durante el viaje y en las tres semanas posteriores, y comunicar el antecedente de viaje al equipo de salud. “También es importante estar atentos a los síntomas después del viaje. Si durante el viaje o dentro de las tres semanas posteriores aparecen fiebre, erupción en la piel, tos, secreción nasal u ojos rojos, se debe consultar de inmediato e informar el antecedente de viaje al equipo de salud. Esta información puede facilitar el diagnóstico precoz y ayudar a prevenir nuevos contagios".
Al cerrar, la infectóloga recordó que la enfermedad puede prevenirse con la vacuna y destacó la importancia de verificar el esquema antes de viajar. "El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, pero también una de las enfermedades prevenibles por vacunación con mayor efectividad. Por eso, verificar las vacunas antes de viajar es una medida simple que reduce significativamente el riesgo individual y comunitario”, culminó.















