Doce cazas furtivos de quinta generación F-22 Raptor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizaron este lunes en una base militar en el sur de Israel, en el marco de un importante refuerzo de las capacidades militares estadounidenses en Oriente Medio ante las crecientes tensiones con Irán.
Un funcionario de seguridad israelí confirmó el despliegue a la agencia Xinhua. Las aeronaves fueron vistas en imágenes de video despegando desde Gran Bretaña con destino a Israel el mismo día, según pudo constatar Noticias Argentinas.
El funcionario indicó que el ejército israelí se encuentra en máxima alerta y preparado para todos los escenarios, incluyendo un posible ataque iraní o una acción de represalia. Paralelamente, señaló que el sistema de seguridad israelí considera “genuinas” las negociaciones indirectas que actualmente mantienen Estados Unidos e Irán.
Contexto regional y medidas de contingencia
Este despliegue se produce en un clima de máxima tensión, con informes que sugerían que el presidente estadounidense Donald Trump estaba evaluando la posibilidad de lanzar un ataque preventivo contra Irán.
En paralelo, Israel actualizó este martes sus directrices sobre “sectores esenciales” en caso de declararse un estado de emergencia. Tomando como base las lecciones de la guerra de 12 días contra Irán del verano pasado —cuando los ataques con misiles y drones generaron alertas generalizadas—, las nuevas regulaciones podrían obligar a empleados de industrias clave como comunicaciones, infraestructura cibernética, tecnología médica y energía a continuar trabajando incluso bajo un escenario de crisis.











