Ante la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles del 100% a todas las exportaciones canadienses, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó una campaña nacional bajo la consigna “Compra canadiense” (Buy Canadian). La medida busca fortalecer la economía interna frente a una posible ruptura comercial con su principal socio.
Origen de la crisis comercial
La escalada de tensión se desató por dos razones principales:
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Un acuerdo con China: Canadá firmó un pacto con Beijing para reducir aranceles a vehículos eléctricos chinos a cambio de mayor acceso para sus productos agrícolas. Trump calificó el acuerdo como una “traición” y advirtió que no permitirá que productos chinos entren a EE.UU. a través de Canadá, a quien llamó un “puerto de descarga“.
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Defensa antimisiles: La relación ya estaba dañada tras el rechazo de Carney a participar en el proyecto de defensa antimisiles estadounidense “Cúpula Dorada” (Golden Dome), que Trump planea desplegar sobre Groenlandia.
La respuesta nacionalista de Carney
En un mensaje televisado, el primer ministro canadiense (quien asumió en 2025 tras Justin Trudeau) apeló al patriotismo económico: “No podemos controlar lo que hacen otras naciones. Pero podemos ser nuestros mejores clientes. Compraremos productos canadienses. Construiremos productos canadienses“.
Carney también respondió a los comentarios de Trump en el Foro de Davos, donde el estadounidense afirmó que “Canadá vive gracias a Estados Unidos”. La réplica fue contundente: “Canadá no vive gracias a Estados Unidos; Canadá prospera porque somos canadienses“.
El futuro del comercio en América del Norte
Esta crisis se produce a meses de la revisión programada del T-MEC (USMCA), el tratado de libre comercio que une a Estados Unidos, México y Canadá. La agresiva postura de Trump, quien incluso ha sugerido en redes sociales que Canadá debería ser el “estado número 51“, pone en duda la estabilidad del bloque comercial más grande del mundo.
Mientras el gobierno de Ottawa busca diversificar sus exportaciones hacia Europa y Asia, la campaña “Compra canadiense” es un intento de blindar su economía ante un posible cierre de la frontera comercial más larga del planeta.












