Buenos Aires, 4 de noviembre (NA) – El Gobierno busca acelerar las negociaciones parlamentarias para impulsar sus principales reformas antes del final de las sesiones ordinarias. Sin embargo, el calendario político y las diferencias internas sobre la reforma electoral condicionan los tiempos. La mesa política deberá ordenar las versiones contrapuestas sobre las posibilidades de reunir los votos necesarios para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Un sector del oficialismo considera que los plazos se acortan y advierte sobre las dificultades para conseguir respaldos, mientras que otro mantiene el optimismo y sostiene que puede alcanzar una mayoría en el Congreso. Este último también reconoce que la intención es sumar la mayor cantidad de adhesiones posible. Las diferencias también aparecen en las negociaciones con los mandatarios provinciales.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, mantiene reparos sobre los principales puntos de la iniciativa. Desde el entorno de los gobernadores radicales anticiparon que no apoyarán la eliminación de las PASO, aunque estarían dispuestos a respaldar una eventual suspensión. Cornejo no es el único que tiene objeciones. "Los acuerdos todavía no están cerrados.
Ellos se resisten y nosotros tampoco vamos a otorgar todo. Hay que encontrar el punto intermedio", señaló un funcionario al tanto de las conversaciones. También reconoció que los mandatarios del Norte Grande no dieron garantías de acompañar la eliminación del sistema de primarias.
En contraste, los sectores más optimistas del Gobierno, entre ellos el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo "Lule" Menem, sostienen que el oficialismo podría reunir los respaldos necesarios para avanzar con la iniciativa. Una fuente que sigue de cerca el poroteo legislativo estimó que La Libertad Avanza podría conseguir al menos 39 votos en el Senado. El cálculo incluye a los 21 integrantes del bloque libertario, diez radicales, tres legisladores del PRO, cuatro senadores vinculados a los gobernadores Ignacio Torres, Claudio Vidal y Rolando Figueroa, y al senador Carlos "Camau" Espínola.
La discusión sobre la reforma electoral todavía no tiene una fecha definida para su tratamiento. Esa falta de definición suma incertidumbre a una agenda legislativa que el Gobierno pretende acelerar antes del cierre del año parlamentario. A las dificultades para cerrar acuerdos se agrega la visita del papa León XIV, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre.
El viaje concentrará buena parte de la actividad de la Casa Rosada y obligará a reordenar los tiempos de la gestión. Esta semana la mesa política no se reunió y tampoco lo hará la próxima, debido a la presencia del Sumo Pontífice, que desplazará temporalmente la agenda política y legislativa. En paralelo, el Presupuesto 2027 es otro de los temas centrales de la agenda legislativa y podría tratarse durante la última semana de noviembre.
Con las negociaciones todavía abiertas, diferencias sobre la eliminación de las PASO y una agenda condicionada por acontecimientos institucionales, el Gobierno enfrenta el desafío de ordenar sus prioridades y acelerar los acuerdos. El objetivo es evitar que sus principales proyectos queden postergados hasta el próximo período parlamentario.















