Buenos Aires, 2 de noviembre (NA). Luego de la fuerte tensión de las ruedas previas, que llevó al riesgo país a superar los 800 puntos básicos, el indicador se ubica ahora en 803 puntos, su máximo de este año. El leve respiro se da en un contexto de recomposición general de los mercados internacionales.
El retroceso de los precios del petróleo y una mejora moderada en los bonos soberanos locales —Bonares y Globales— permitieron recortar parte de la suba acumulada. Pese a esta pausa bajista, analistas financieros advierten que el indicador acumula un salto cercano al 30% en los últimos treinta días. La suba estuvo impulsada tanto por el contagio de la crisis política y cambiaria en Brasil tras el triunfo de Lula da Silva como por la creciente cautela de los inversores ante el escenario electoral y económico de mediano plazo.
El nivel actual refleja que el costo de financiamiento para el Estado argentino sigue bajo la lupa de los mercados externos. La volatilidad global y la necesidad de sostener señales firmes de consolidación fiscal condicionan su evolución. Mientras los títulos soberanos locales operan con leves variaciones positivas, del orden del 0,1%, el mercado sigue de cerca la dinámica de los activos energéticos y la evolución de las reservas internacionales.
Aunque el indicador logró moderarse por debajo de la barrera de los 790 puntos, cualquier episodio de estrés financiero o ruido político podría volver a presionar al alza las tasas de los bonos argentinos.















