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El EAAF identificó en Tucumán los restos de Carlos Medina González

El EAAF identificó en Tucumán los restos de Carlos Medina González

Buenos Aires, 16 octubre (NA) — El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó en Tucumán los restos de Carlos Medina González, un joven estudiante universitario desaparecido en abril de 1976, poco después de la asunción del gobierno de facto de Jorge Rafael Videla. Medina González tenía 20 años cuando estuvo en el centro clandestino de detención conocido como el Pozo de Vargas, ubicado a unos diez kilómetros del centro de esta capital. En ese momento, la provincia estaba al mando de Antonio Domingo Bussi.

Con este hallazgo, asciende a 122 la cantidad de personas cuyos restos fueron restituidos con nombre y apellido en esa fosa, sobre un total de al menos 149 personas halladas en el lugar. El Pozo de Vargas era la fosa clandestina más grande del país y está en la zona de Tafí Viejo, al noroeste de San Miguel de Tucumán. El sitio oficial del EAAF lo describe como: "Una construcción circular de tres metros de diámetro y 37 de profundidad".

El Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (GIAAT) realizó las primeras pruebas que permitieron determinar que había restos humanos en el lugar. En los años siguientes comenzó una excavación arqueológica que requirió casi dos décadas de trabajo, llevadas adelante en su mayor parte por el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT). La forma en que fueron arrojados los cuerpos, la estructura interna del pozo, la humedad del ambiente y las características de la excavación hicieron que los restos óseos recuperados durante años de trabajo estuvieran mezclados y fragmentados.

No se hallaron esqueletos individualizables, como suele ocurrir en las inhumaciones en cementerios, sino 38.000 restos óseos junto con otras evidencias, como ropa y pequeños objetos. El EAAF comenzó a recibir los restos en 2011 para determinar cuántas personas habían sido inhumadas en el lugar. Hasta ahora, estableció un número mínimo de 149 individuos a través de sus perfiles genéticos y comenzó el proceso de identificación y reagrupación intraesqueletal, es decir, de reunir los huesos correspondientes a cada uno de los 121 hombres y 28 mujeres recuperados de esa fosa común.

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