El papa León XIV, de 71 años, fue diagnosticado con un adenocarcinoma pulmonar luego de una cirugía en el Policlínico Gemelli de Roma. Durante la intervención, los médicos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho y un análisis histológico confirmó que la lesión era maligna. La cirugía se realizó con una técnica videoasistida y concluyó sin complicaciones.
El equipo médico informó que el nódulo tenía tres milímetros, aunque ese dato por sí solo no permite establecer el pronóstico. Ahora será clave el resultado definitivo de los estudios sobre la pieza quirúrgica y los ganglios extraídos. Ese análisis permitirá determinar hasta dónde se extendió la enfermedad, si permaneció limitada al pulmón y si será necesario indicar tratamientos posteriores.
El adenocarcinoma pulmonar forma parte de los cánceres de pulmón de células no pequeñas. Se origina en células glandulares que recubren distintas estructuras del pulmón y suele localizarse en las zonas periféricas del órgano. Es una de las variantes más frecuentes de los tumores pulmonares.
Según especialistas, aproximadamente el 70% de los cánceres de pulmón corresponden a adenocarcinomas. Aunque puede estar relacionado con el tabaquismo, también puede aparecer en personas que nunca fumaron. En sus primeras etapas, además, puede desarrollarse sin síntomas evidentes y ser detectado durante estudios realizados por otros motivos.
Para establecer el estadio, los especialistas deberán determinar si las células tumorales alcanzaron tejidos cercanos, ganglios pulmonares o ganglios del mediastino, la región situada entre ambos pulmones. Como referencia general, cuanto más pequeño es el tumor y menor es su extensión, mayores pueden ser las posibilidades de curación. La cirugía permitió remover la zona afectada y obtener material para examinar los ganglios linfáticos.
El análisis permitirá establecer si las células malignas permanecieron circunscriptas a la lesión original o si alcanzaron otras áreas. Si se detecta compromiso ganglionar o una extensión mayor de la enfermedad, los médicos pueden evaluar tratamientos complementarios. Entre las alternativas se encuentran la quimioterapia, la inmunoterapia y las terapias dirigidas, según el tipo de tumor, sus características biológicas y los resultados de la anatomía patológica.
El informe definitivo no suele estar disponible el mismo día de la intervención. Aunque durante una cirugía puede confirmarse que una lesión es maligna, el procesamiento completo del tejido requiere varios días para determinar con mayor precisión su extensión y características. Entre los estudios por imágenes que se utilizan para detectar una lesión pulmonar están la tomografía computarizada, la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética.
Sin embargo, esos métodos no permiten establecer por sí solos el tipo de tumor de manera definitiva. La confirmación se obtiene mediante una biopsia o a partir del análisis del tejido extraído durante una cirugía. Entre los síntomas que pueden motivar una consulta médica figuran la tos persistente, el dolor en el pecho, la falta de aire, la ronquera o una pérdida de peso sin causa aparente.
Esas manifestaciones también pueden estar relacionadas con otras enfermedades respiratorias. La técnica utilizada para intervenir al pontífice fue una resección videoasistida, un procedimiento que permite trabajar mediante pequeñas incisiones y el uso de una cámara. La intervención consistió en una lobectomía, es decir, la extirpación completa de uno de los lóbulos pulmonares.
El pulmón derecho tiene tres lóbulos y el izquierdo, dos. Este tipo de cirugía puede realizarse cuando el tumor está localizado y el paciente mantiene una función respiratoria suficiente para tolerar la intervención. La operación estuvo encabezada por Stefano Margaritora, director de la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Torácica del Policlínico Gemelli.
León XIV permaneció cerca de tres horas en el quirófano, aunque el procedimiento duró aproximadamente 90 minutos. Después de recuperarse de la anestesia y permanecer bajo observación, regresó a su habitación. La cirugía ocupa un lugar central cuando el cáncer aparece como una lesión única y no hay evidencias de que se haya diseminado.
Si la enfermedad alcanza ganglios u otros órganos, los equipos médicos pueden optar por tratamientos diferentes o complementarios. Además de la quimioterapia y la radioterapia, actualmente también pueden utilizarse inmunoterapias y terapias dirigidas. Estas últimas dependen de determinadas alteraciones genéticas o moleculares presentes en las células tumorales.
Hasta el momento no se informó si León XIV necesitará algún tratamiento adicional. La decisión dependerá principalmente del resultado final de la anatomía patológica y del estudio de los ganglios extraídos durante la operación, así como de la evolución clínica del pontífice después de la intervención. El cuadro genera también expectativa por la agenda internacional del papa.
León XIV tiene previsto realizar un viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. El itinerario contempla actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján entre el 8 y el 11 de noviembre. La confirmación definitiva de esa agenda dependerá de su recuperación y de las indicaciones que realicen los médicos durante las próximas semanas.














